El oficial y el espía: Polanski acusa

Angel Domingo
20 mayo, 2020

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Hoy abordamos con Ángel Domingo la última película de Roman Polanksi (disponible en varias plataformas digitales), que gira en torno al “caso Dreyfus”, el famoso juicio que sacó a la luz el fondo racista, nacionalista y traidor que duerme en el ser humano. El caso provocó un importante giro en la historia de Francia. Dicen los que saben que, superada la pandemia del Covid-19, la vida de los hombres ya no volverá a ser igual. Ojalá la nueva realidad deje obsoleta la frase: “el hombre es un lobo para el hombre”.

En 1894, el respetado capitán Alfred Dreyfus fue acusado, mediante pruebas falsas, de alta traición. La motivación antisemita dividió al país entonces y sigue teniendo repercusiones hoy en día; simplemente ha cambiado la cara de los culpables, que ahora se llaman inmigrantes, vagos, maleantes, drogadictos…

El joven capitán Dreyfus

Un poco de historia
La Francia del siglo XIX era una nación sin rumbo, desmoralizada y aturdida. Entre 1870 y 1871 había recibido dos monumentales varapalos de los que no conseguía recuperarse. Por un lado, la derrota frente a Prusia, que costó a los galos la pérdida de las regiones de Alsacia y Lorena, representó una humillación ante el clásico enemigo germano. Por otro, y consecuencia de esta derrota, cayó el Segundo Imperio de Napoleón III y apareció la Tercera República; pero fue una República muy débil que arrojó una mayoría de diputados monárquicos.

Grabado titulado La traición, que recrea la degradación militar de Alfred Dreyfus

Por si fuera poco, el nuevo régimen comenzó su andadura bajo un clima de crisis política constante, con el miedo a una restauración de la Corona muy latente y con una prensa, ya libre, defendiendo apasionadamente una u otra opción política y atacando a las demás; con el Ejército y la Iglesia conservando aún buena parte del poder que gozaron en el Antiguo Régimen, y todo agravado por el inesperado papel de los movimientos obreros y el socialismo.

Fotograma de la película de 1930, El proceso Dreyfus

Este desequilibrio político quedaba de manifiesto en el hecho de que, en dos decenios, cuatro presidentes de la República dimitieran de su cargo y uno, incluso, fuera asesinado. Un sentimiento nacionalista de carácter conservador y autoritario fue abriéndose paso en el espectro político, y todo giraba en torno a una sola idea: la amenaza. La integridad de Francia, según esta ideología, estaba amenazada por los anarquistas, los alemanes, y por los judíos.

El coronel George Picquart, jefe del contraespionaje, que desveló el nombre del verdadero traidor y por ello fue exiliado al norte de África

La tolerancia con los extranjeros estaba sumamente enfrentada ¿cómo no? con el nacionalismo, igual que sucedía en otros puntos de Europa. Junto a la exaltación nacional aparecía la identificación de un elemento perturbador extranjero contra el que descargar las tensiones, y ese papel recayó en los judíos. Se les acusaba de acaparar la industria y de intoxicar el país a través de los medios de comunicación que estaban en sus manos.

J’Accuse, la famosa carta de Emil Zola dirigida al Presidente de la República, que desentrañaba las verdades del caso y provocó una seria crisis política 

Sin ir más lejos, el prestigioso Voltaire dejó escrito en su Dictionaire Philosophique que los judíos eran un pueblo bárbaro e ignorante. El caldo de cultivo para el escándalo Dreyfuss ya estaba preparado.

Óleo de Henry Groeux (1898), que escenifica el escándalo desatado por el J’Accuse de Zola 

La quiebra económica que dejará el Covid-19 escribirá un nuevo capítulo en la historia. Ojalá no sea un remake.

Y ahora, mejor ocuparnos de la película.

Manifiesto Polanski (sin spoliers)
El oficial y el espía
(Roman Polanski, 2019) es una cinta de género histórico realizada en formato denuncia social; con trama, interpretación, efectos sonoros y visuales, tratados con especial esmero por el cineasta más cuestionado del momento actual. Cuestionado más por su vida personal que por su producción cinematográfica. Hay bastante consenso entre críticos y espectadores sobre las destacadas cualidades de este director americano de origen polaco (1933, París).

Cartel de la película

Fría en pulsar sentimientos, pero impecable en describir el ambiente en el que sucedieron los hechos, la cinta obedece ciegamente a lo que sería comparable con el mandato castrense de informar a un superior. En este caso, el oficial superior al que Polanski desea informar somos todos nosotros, es decir, la sociedad en general. Ésta es la motivación que tiene el octogenario cineasta para hacer la película; por esto no se ocupa en dirigir ni una obra de arte, ni su mejor película. Únicamente quiere ser escuchado y entendido.

Emmanuelle Seigner y Jean Dujardin en una escena del filme

El cómo hacerlo no es problema; nuestro director sabe escribir en lenguaje fílmico: ritmo apropiado, alternando momentos de acción con otros más reflexivos que impiden al espectador abandonar la sala las 2 horas que dura la trama; actores ya entrenados para convencer de ser y no interpretar el personaje. Jean Dujardin es Picquart; Louis Garrel, Dreyfus; Emmanuelle Seigner, Pauline Monier; André Marcon es Emil Zola. Música la justa para un tema militar, pero sin estridencia; ambientación, vestuario y decorados, yo diría que casi lo mejor;

Los tres protagonistas en el estreno de la película

Para finalizar le diré, señor Polanski, que me gustó su película, premiada con polémica en Venecia, pero no tanto como otras de su larga filmografía: El baile de los vampiros, El quimérico inquilino, Macbeth, La semilla del diablo, Chinatown, entre otras, me parecen mejores. Aun así la recomendaré a mis lectores.

El gran cineasta en la actualidad

Pero de esto a aceptar que su affaire con la Justicia es comparable con el caso Dreyfus, por ahí no paso, admirado director; el capitán francés fue chivo expiatorio por el hecho de ser judío; usted, también judío, fue acusado de abusar sexualmente de Samantha Geimer, modelo de 13 años, en la casa de Jack Nicholson.

Dreyfus estuvo preso en la temible Isla del Diablo, pero una vez absuelto, volvió a Francia; usted huyó de la cárcel y difícilmente podrá volver a los Estados Unidos.

Aun así, respeto su intento de pretender justificarse con esta película. Cada uno se defiende como mejor puede.

Ángel Domingo Pérez

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