Mundo Yold. Visitando Hollywood en la última de Tarantino

Érase una vez en Hollywood

Angel Domingo
2 septiembre, 2019

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Antes de su anunciada despedida, Quentin Tarantino (Knosville, Tenesse, 27 de marzo de 1963), ha querido rendir homenaje a su Hollywood dorado, a las series de televisión de los 60 y 70 y al trabajo de los actores. Ángel Domingo, nuestro crítico de cine, nos comenta (sin spoilers) sus impresiones sobre el último estreno de Quentin Tarantino

Acaba de presentar su novena, y tal vez, más ambiciosa cinta. Según ha afirmado repetidas veces, tiene intención de retirarse tras rodar diez películas.

Cartel de la estupenda película

Cuatro años ha tardado en escribirla y ha reunido a uno de los elencos más brillantes de la historia del cine. Como cabeza de cartel, el trío de estrellas más potente que existe actualmente: Leonardo DiCaprio, Brad Pitt y Margot Robbie. Por si fuera poco también aparecen astros de la talla de Al Pacino, viejos amigos como Kurt Russell o Bruce Dern, junto a jóvenes promesas como Dakota Fanning.

La cinta se centra en la vida de una estrella de series televisivas: Rick Dalton (Leonardo DiCaprio) que lo fue todo en televisión, y sin embargo, todo ha cambiado en el viejo Hollywood que le permitió triunfar. El personaje siente verdadero pánico en quedarse fuera de juego.

Uno de los primeros fotogramas del filme con los dos monstruos de la interpretación y la belleza que son Pitt y DiCaprio

Junto a él encontramos a su doble, Cliff Booth (Brad Pitt), demasiado guapo para ser un especialista que escucha y obedece constantemente. Aplaudo la idea de este cineasta por reconocer el trabajo de los especialistas; pienso que deberían tener una categoría en los premios Oscar.

El público necesita ver cosas nuevas. Dalton y, de rebote, su alter ego, encasillados en sus antiguos éxitos, constatan que la Meca del Cine ya no cuenta con ellos y la opción de emigrar a Italia para protagonizar algunos de los spaghetti western de la época o, lo que es peor a México, desquicia a Dalton, que critica la escasa calidad artística del incipiente subgénero de películas del Oeste. No es el caso del especialista, más necesitado de trabajo que de fama.

En el mejor papel de su carrera, Brad Pitt está simplemente insuperable

Filmada en soporte analógico con grano medio, Quentin nos hace creer que estamos ante un docudrama. Y nada más lejos de la realidad. Con este pretendido engaño, llueve sobre mojado en la filmografía del director, ídolo para muchos y loco para sus detractores.

En sus ocho filmes anteriores ha utilizado el recurso de escribir el argumento en torno a algún suceso real, como justificando que el mal no está en él sino en la sociedad; ¡vaya! en todos nosotros; que él únicamente es el mensajero.

Los tres protagonistas sobre la alfombra roja

Es de agradecer la puesta en escena, los decorados, el vestuario… Tarantino nos invita a hacer un tour por el Hollywood de finales de los sesenta, como si fuésemos turistas en un parque temático. Hasta nos permite entrar en la mansión Play Boy. Tal vez, inspirado en la preciosa Roma, de Alfonso Cuarón, pero llevada a su terreno. Quentin nos comunica su amor por este barrio de Los Ángeles.

Los 70 trajeron al mundo y, por supuesto al cine, lo psicodélico, el hippismo, el haz el amor y no la guerra, las comunas y los gurús. Sujetos que pensaban que la generación anterior, responsables de la guerra de Vietnan, fueron los señores de la muerte.

El director y los dos actores tras el estreno en Cannes

Resulta evidente que Tarantino admira a la actriz Sharon Tate, diva del Hollywood de los sesenta. La presenta como una actriz en sus inicios, ilusionada con su profesión y nos la muestra disfrutando, en una entrañable secuencia, de su último éxito en un cine de barrio, mezclada con el público.

Pese a que el asesinato de Sharon Tate y sus amigos fue un hecho real, y existe suficiente información sobre lo que ocurrió la fatídica noche del 8 de agosto de 1969, Tarantino inventa un suceso paralelo que nada tiene que ver con la verdad histórica.

Al Pacino interpreta a un personaje clave e inolvidable

Otra estrella del momento, Bruce Lee, tiene también su momento especial en el filme. Los familiares del famoso karateka han denunciado al cineasta porque consideran insultante su imagen en la historia.

Si eres fan de Quentin Tarantino esta película te encantará y si, por el contrario, este director no te gusta, pero aun así decides ver su último trabajo, comprenderás por qué el cineasta prefiere hablar de sus neuras haciendo películas y no tener que pagar a un psiquiatra.

Ángel Domingo Pérez

 

 

 

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