Mundo Yold. Hoy recordamos a una de las primeras y más enigmáticas estrellas de cine de todos los tiempos

¡Extra, extra… la Garbo ríe!

Angel Domingo
22 julio, 2021

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En nuestra retina, Greta Garbo conserva intacta su belleza divina, su perfil elegante y su magnetismo gélido. Ángel Domingo nos trae una semblanza de la que fuera una de las primeras y más misteriosas estrellas de Hollywood.

Este 2021 se cumplen 110 años de su última película: La mujer de dos caras (George Cukor,1941). Desde entonces, la estrella del cine, con solo 36 años, se eclipsó.

Los paparazzi la perseguían, pero ella sabía cómo eludirlos. “Mi vida ha sido una travesía de escondites, puertas traseras, ascensores secretos, y todas las posibles maneras de pasar desapercibida para no ser molestada por nadie. Me gusta estar sola, quiero que me dejen en paz”, declaró la enigmática actriz.

 El 18 de septiembre de 1905 nació en Estocolmo Greta Lovisa Gustafsson. Cuando hablamos de la actriz sueca lo hacemos de una de las intérpretes más especiales, misteriosas y, sobre todo, únicas del Séptimo Arte. Una de esas estrellas que ya nunca volverán a existir, tan lejana como sacralizada, tan misteriosa como adorada. Fue conocida por apodos como La divina, La esfinge y La mujer que nunca ríe.

Antes de convertirse en… la Garbo
Su padre murió cuando ella tenía 14 años; una noche al volver a casa le encontró borracho caído sobre la nieve, lo cargó sobre sus espaldas, le subió escaleras arriba hasta un segundo piso y le acostó en la cama. Al día siguiente falleció. Las condiciones económicas de su familia la obligaron a dejar la escuela.

Pero no todo iba a ser malo, si alguien destacaba a primera vista esa era la pequeña Garbo. Consiguió un trabajo en unos grandes almacenes llamados Pub. No tardaron en aprovecharla como modelo e imagen de los mismos; sabemos que la tienda agotó todos los productos que la futura estrella anunció. No se conservan fotos de estos trabajos pero, inmediatamente después de salir en los periódicos, pasó a realizar cortometrajes publicitarios. Quien la veía, la fichaba y no nos extraña. Los cortos siguieron y acabaron dándole una beca para estudiar arte dramático.

Modelo… brevemente
La publicidad fue quedando atrás y, la ya no tan joven Greta se empezó a hacer un hueco en el cine. Lo suyo iba rápido y no tardaba en conquistar metas; básicamente, el tiempo que tardaba alguien en verla. El gran cineasta sueco Mauritz Stiller le dio su primera gran oportunidad a los 19 años con La leyenda de Gösta Berling (1924). Fácil para ella, primera película en Suecia como protagonista. Rápidamente fue llamada por la Metro Goldwyn Mayer. ¡Hollywood, prepárate, está a punto de llegar la Garbo!

Para muchos, la actriz está alejada del canon sexual de belleza dominante en esos años; para otros, es la más atractiva de la historia del cine. Lo importante es que su presencia era particular por distante, por estrella, por misterio. Greta Garbo protagonizó más de una veintena de películas en Hollywood y dejó de ser Greta para ser la Garbo.

El afamado semiólogo y estudioso cinematográfico Roland Barthes le dedicó un texto en 1957, titulado El rostro de la Garbo, que quizás defina eso que la hacía especial: “El rostro de la Garbo representa ese momento inestable en que el cine extrae belleza existencial de una belleza esencial”.

Conocida por sus papeles dramáticos y altivos, Ramon Novarro, actor y latin lover mexicano, la definió intentando explicar otro de los misterios de la sueca, con la que se le quiso emparejar: su inexplicable soltería. Algo que solo acrecentó su leyenda, una belleza inalcanzable e inaccesible. “Es todo lo que uno podría soñar. Además de hermosa, es seductora, llena de misterio, con una lejanía que solo los hombres comprenden. Pienso que todos deberían casarse, todos excepto los artistas. No se puede servir a dos amos: matrimonio y arte… Greta Garbo es, ante todo, la artista y yo, espero, también lo soy. Ella ha prometido que no se casará nunca y sé que yo tampoco lo haré”.

Después sabríamos que Garbo era lesbiana y Novarro… gay
Su rostro serio y distante la catapultó al estrellato en el cine mudo, pero su leyenda no sufrió con el paso al sonoro. De hecho, solo se hizo más grande. Su personaje, como la imagen de la propia actriz, era una mezcla de distancia y altivez aristocrática con una fragilidad interior levemente insinuada, pero clara y palpitante bajo su rostro. En la década de los treinta, ya con películas en las que “habla”, obtuvo sus cuatro nominaciones al Oscar.

La frase con la que, por primera vez, se oyó su voz fue en la película Anna Christie (Clarence Brown, 1930): “Dame un whisky con ginger ale y no seas tacaño, cariño”.

La Garbo ríe
De la “Garbo habla” pasamos a la “Garbo ríe”. Así se anunciaba a bombo y platillo Ninotchka (Ernst Lubitsch, 1939), una de las mejores películas de Ernst Lubitsch y uno de los mejores guiones de Billy Wilder, ¡ahí es nada!

Fue la primera incursión de la sueca en una comedia y su penúltima película. Le quedaba otra comedia, La mujer de las dos caras (George Cukor, 1941) pero, sin duda, la última imagen de Garbo que quedó en nuestras retinas fue esa escena donde Ninotchka se parte de risa, ante los acercamientos románticos del actor Melvyn Douglas.

“Garbo ríe” esa fue la frase de propaganda de la película Ninotchka para su estreno en 1939. Dirigida por Ernst Lubitsch y protagonizada por nuestra actriz y Melvyn Douglas en sus papeles principales. Cuenta con la colaboración de Billy Wilder en la elaboración del guion y fue nominada a cuatro Oscar ese año, incluidos mejor película y mejor actriz. “Estamos ante una de las mejores comedias del cine de Hollywood, que pese a tener tantos años desde su realización, no ha perdido ni un ápice de su encanto y diversión”, así que recomiendo a mis lectores que intenten verla, no se arrepentirán.

En 1955 se negó a recoger el Oscar Honorífico que la Academia le concedió. La excusa que puso fue: no quiero ver la cara a nadie del cine.

Falleció en un hospital de Nueva York en 1990, pero antes había declarado: “no tengo miedo a la muerte; he muerto muchas veces en mis películas”. Y a continuación le preguntó al periodista: ¿Tú crees que existe un cielo al que poder ir?

Ángel Domingo Pérez

 

 

 

 

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