Mundo Yold. Batió 56 récords deportivos y salvó el oro de Polonia de la invasión nazi

Halina Konopacka, la primera campeona olímpica polaca

Carmen Matas
14 diciembre, 2020

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Hoy en Gente Yold os traemos la historia de Halina Konopacka, ganadora de la primera medalla de oro olímpica para Polonia. Tras cosechar un sinfín de éxitos deportivos en la década de 1930, en 1939 participó en la evacuación del oro del Banco de Polonia, tras la invasión nazi. No te pierdas detalle de este reportaje, pleno de aventuras y récords deportivos.

Hoy venimos a desempolvar otra historia prácticamente desconocida de una gran mujer. Halina Konopacka fue la primera campeona de una medalla de oro olímpica para Polonia, convirtiéndose en uno de los personajes más destacados y espectaculares de la Polonia de entreguerras… por mucho más que su talento deportivo. Conocida como la Primera Dama de la Segunda República, fue considerada como el pináculo del estilo que mezclaba una belleza deslumbrante con erudición y cultura.

Halina no solo lanzó el disco por el que ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam en 1928, y que la convirtió en la primera atleta polaca en conseguirlo, sino que despuntó en cantidad de otras modalidades, como jabalina, pentatlón, salto de altura y salto de longitud. Además, entre sus pasiones se encontraba también el esquí, el automovilismo, la poesía y la pintura. ¿Se podía pedir algo más?

Cuando ganó el oro olímpico en Ámsterdam en 1928 se convirtió en toda una sensación.

Halina Konopacka nació en 1900 en Rawa Mazowiecka, lo que en aquel entonces formaba parte del Imperio Ruso, y creció en Varsovia, donde se formó en equitación, natación y patinaje sobre hielo. Mientras estudiaba idiomas en la Universidad de Varsovia, también se dedicó al esquí y al atletismo, pero pronto decidió abandonar los deportes de invierno. La dificultad de traslado de su casa a las instalaciones de entrenamiento fue el motivo que le llevó a tomar esta decisión.

Una estrella del deporte
De manera que se concentró en el atletismo y en 1926 estableció su primer récord mundial en lanzamiento de disco, después de solo unos meses de entrenamiento. A éste le siguieron dos récords más: uno en 1927 y otro 1928. Cuando ganó el oro olímpico en Ámsterdam en 1928 se convirtió en toda una sensación. También en un icono. El público se derretía ante esta nueva promesa del deporte de 28 años que, a parte de su inmenso talento deportivo, desprendía una enigmática belleza, procedente de sus raíces ​​tártaras.

Konopacka se convirtió en toda una estrella. Después de ganar el oro olímpico, recibió un telegrama de felicitación del mismo presidente polaco, Ignacy Moscicki y, al regresar a Polonia, fue recibida en el Belvedere por el mariscal Józef Piłsudski. Dio miles de entrevistas y se convirtió en la persona más popular en Polonia, ganando dos veces seguidas la encuesta de Przegląd Sportowy a la persona del año.

En 56 ocasiones batió récords en Polonia, no solo en disco, sino también en lanzamiento de bala y jabalina.

Durante varios años no tuvo igual en el lanzamiento de disco. En 56 ocasiones batió récords en Polonia, no solo en disco, sino también en lanzamiento de bala y jabalina. Ganó 26 campeonatos nacionales.

Invasión nazi de Polonia
No conforme con tener un perfil tan completo, cuando tuvo lugar la invasión nazi de Polonia, en septiembre de 1939, Konopacka se propuso salvaguardar el oro, pero esta vez nada que ver con el oro olímpico. La seguridad de todas las reservas de Polonia de este preciado metal estaba en juego con la invasión de las tropas de Hitler: sin ese oro, el país polaco no tendría ninguna posibilidad de continuar la lucha contra los alemanes.

Formó parte del selecto comité que se ocupó de sacar todas las reservas de oro de Polonia, ante la invasión nazi.

A pesar de la enérgica resistencia que opuso el país polaco a los ataques alemanes, pronto quedó claro para los funcionarios del Banco de Polonia que las reservas de oro del país tendrían que trasladarse a un lugar seguro. El banco había comenzado a acumular reservas de oro en el período de entreguerras para asegurar la fortaleza y estabilidad de la moneda polaca. En agosto de 1939, el país tenía a su disposición recursos de oro por valor de 463,6 millones de zlotys, o aproximadamente 74 millones de euros, con un peso de 79,5 toneladas. En vísperas de la invasión nazi, los lingotes se encontraban almacenados en la bóveda del Banco de Polonia en Varsovia y en sus sucursales de distintas ciudades, como Siedlce, Lublin, Zamość y Brześć.

Con la ocupación alemana cada vez más cercana, se tomó la decisión de transportar todo el oro de Polonia al sureste del país, en concreto a Łuck – lo que ahora es Lutsk, en Ucrania-. Debido a la falta de camiones, ya que todos estaban siendo utilizados por el ejército, la carga debía ser transportada en autobuses y automóviles ordinarios. Por supuesto, la operación debía realizarse durante la noche, al amparo de la oscuridad, por temor a los ataques de las tropas aéreas alemanas. Así, el 7 de septiembre de 1939, el convoy principal partió de Varsovia.

Los historiadores califican el papel de Konopacka en esta épica odisea como su segunda medalla de oro.

Rescatadora de oro
En 1928, Halina se casó con el coronel Ignacy Matuszewski, diplomático, militar y ministro del Tesoro. Fue precisamente por este motivo por el que la atleta fue una de las protagonistas de la misión de rescatar el oro de Polonia.

Y allí estaba ella, tomando el volante del último vehículo de la comitiva.Nos dirigimos al sur hacia Rumanía en una noche azul oscura. La luna estaba roja de estar tan cerca de Marte, un planeta que, como sabemos, predice horror, guerra, destrucción y muerte ”, recordaría en uno de sus diarios. Entre los pocos objetos personales que había llevado consigo estaba su recuerdo deportivo más preciado: la medalla de oro olímpica ganada en 1928. El pequeño disco de oro se perdería pronto, pero la carga de los vehículos se salvaría por completo.

-“Durante el día nos refugiamos en los bosques, cubiertos de ramas, de modo que era difícil ver los autobuses amarillos y rojos de Varsovia desde arriba. Dormíamos donde podíamos: graneros, establos, en el suelo desnudo… Después de unos días finalmente llegamos a la frontera rumana. Por primera vez vimos luz eléctrica, que nos iluminaba”, recordó la propia Halina años después a lo largo de una entrevista.

Una vez que el oro llegó al puerto de Constanta en Rumania, fue trasladado a un barco británico. Konopacka y otras mujeres del convoy cargaron las pesadas cajas lo más rápido que pudieron para que el barco pudiera zarpar lo más rápido posible. El navío zigzagueó hacia el Mar Negro mientras los submarinos alemanes operaban en las aguas.

La heroica misión de salvar el oro de Polonia fue todo un éxito y, gracias a ello, el gobierno en el exilio contó con recursos suficientes para seguir librando la guerra bajo su propia bandera en Francia y más tarde en Gran Bretaña y Europa. Terminado el trabajo, Halina se instaló en Francia con su marido. Sin embargo, cuando el país galo se rindió a Alemania en junio de 1940, la pareja emigró a Estados Unidos, donde permaneció el resto de su vida.

Los historiadores califican el papel de Konopacka en esta épica odisea como su segunda medalla de oro.

¿Conocías la increíble historia de Halina Knopacka? ¿Qué opinas de ella? No dudes en compartir tus sensaciones con nosotros a través de los comentarios o en alguna de nuestras redes sociales. ¡Nos vemos muy pronto!

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