Mundo Yold. Hoy reflexionamos sobre el terrible abandono en el que quedan las mascotas tras el fallecimiento de sus dueños

¿Has pensado qué pasará con tu peludo si mañana tú no estás?

 

 

 

Inés Almendros
28 mayo, 2021

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A nadie le gusta pensar en la muerte, pero a veces hay que hacerlo. En los últimos meses, como consecuencia del COVID, se han multiplicado en todo el mundo los casos de perros y gatos abandonados por la enfermedad y fallecimiento de sus dueños. Por eso, prevenir el futuro de nuestros animales, por si alguna vez nosotros no podemos cuidarles, es fundamental para evitarles un sufrimiento inimaginable.

Son nuestra familia. Solo los que vivimos con animales sabemos la importancia que tienen en nuestra vida. Queremos lo mejor para ellos, y somos conscientes de que nuestros perrillos o gatetes dependen cien por cien de nosotros, del cuidado que les otorguemos, de nuestra responsabilidad.

Pero, ¿qué pasaría con nuestros peludetes si un día no estamos con ellos para cuidarles? La pregunta tiene especial relevancia para aquellas personas que viven solas, o para los mayores. De hecho, en los últimos meses, debido a la terrible pandemia del COVID 19, el número de animales que se han quedado “huérfanos”, porque sus dueños han enfermado o desaparecido, se ha multiplicado en todo el mundo. Perros y gatos, muchas veces mayores, que de repente lo han perdido todo: su familia, el cariño que recibían, sus costumbres, su hogar, su bienestar… Muchos de ellos han sido directamente puestos “de patitas en la calle” (nunca mejor dicho), por los familiares o herederos de los fallecidos, que no quieren hacerse cargo.

Debido a la terrible pandemia del COVID 19, el número de animales que se han quedado “huérfanos”, porque sus dueños han enfermado o desaparecido, se ha multiplicado en todo el mundo.

Por todo ello, como víctimas colaterales de la pandemia, miles de mascotas en todo el mundo se han visto abocadas a un final terrorífico, muriendo en la calle o sacrificados en las instituciones. Sus dueños no pudieron prever que esto pasaría. Pero la cruda realidad es que tenemos que pensar, y dejar asegurados, a nuestros animales, por si un día nos pasa algo a nosotros. No hacerlo es condenarles a un futuro tan incierto, como muchas veces oscuro.

Hay que tener en cuenta, además, que para nuestros animales, la pérdida del humano con quien comparten la vida, ya supondrá, de por sí, una situación de dolor profundo, que seguramente les llevará a cambiar el comportamiento aunque sea temporalmente, y a dejar de jugar o de comer. Hay muchos casos de perros que intentan seguir a sus dueños enfermos o desaparecidos. Una de estas tristísimas historias es la de Zozo, un perro turco que todos los días acude a la tumba de su dueño, que falleció en 2014. O Capitán, un mestizo argentino que igualmente estuvo años yendo a la tumba de su dueño, hasta que el también murió. Si además de enfrentarse a la pérdida de su amado humano, los animales pierden su hogar y su seguridad, el dolor se trasforma en una auténtica tortura, que llega muchas veces cuando ellos también son mayores y necesitan más calma y cuidados que nunca. Muchos de estos casos se pueden ver en la página de Facebook SOS Abuelos: https://www.facebook.com/SOS.Abuelos/

Prevenir el destino de nuestros mejores amigos
Tras la experiencia reciente que nos ha enseñado el COVID, son cada vez más las personas preocupadas por asegurar un buen futuro a sus animales
, incluso si ellos no pueden ocuparse. Igualmente son muchas las instituciones del mundo que empiezan a proporcionar soluciones para estas situaciones.

Si además de enfrentarse a la pérdida de su amado humano, los animales pierden su hogar y su seguridad, el dolor se trasforma en una auténtica tortura.

De hecho, en muchos países -los más adelantados- existe la posibilidad de crear fideicomisos para mascotas, lo cual significa crear una disposición para que alguien se ocupe del animal. En Estados Unidos es muy habitual disponer este tipo fideicomisos para garantizar el futuro de la mascota de la casa, y de hecho existen varias modalidades legales para hacerlo.

En los países más avanzados, la legislación considera a los animales como seres vivos, y no como “objetos”, como sucede todavía en España y en la mayor parte de los países de Latinoamérica. Afortunadamente, en España justo se está tramitando el cambio de esta legislación, para que nuestros compañeros peludos puedan ser tratados como “seres con sensibilidad”, lo cual ampliaría enormemente las posibilidades a la hora de su protección.

En muchos países -los más adelantados- existe la posibilidad de crear fideicomisos para mascotas.

Veamos cuales son las mejores opciones y formas de garantizar que tus animalitos no queden desprotegidos si a ti te pasa algo:

Dejarlos en manos de alguien de total confianza. Evidentemente, esta es la mejor solución para nuestros perros, gatos y otros animales. Pero para ello, lo más importante es gestionarlo y arreglarlo todo muy bien, desde ya mismo. Lo primero, hay que elegir perfectamente a la persona o familia que se encargará de ellos, y ponerse de acuerdo en todos los detalles. Una opción que ayudará mucho a dejar todo bien regulado, es hacer un testamento, en el que estipular una disposición específica con este asunto. Igualmente, y si se puede, resulta aconsejable dejar una cantidad económica que ayude al nuevo propietario del animal a hacer frente a los gastos del mismo hasta el final de su vida, tanto en lo que se refiere a alimentación, como a vacunas, etc. Que su perro o gato conozca a estas personas y esté habituado a ellas evidentemente le ahorrará mucho sufrimiento si tiene que irse a vivir con ellas.

Acuerdo formal con una protectora. Si no hay nadie en la familia o amigos que pueda hacerse cargo, con todas las garantías, de la protección de los animales, entonces, puede comenzar a contactar con alguna protectora o institución animal que se hicieran cargo de ellos, si llegase el caso.

Se puede firmar un documento de cesión a esta entidad, o incluso, se la puede incluir en el testamento, reflejando que ellos se harán cargo de los peludos, con las condiciones acordadas entre ambos. Un notario o abogado puede asesorarle en la forma de cómo hacerlo.

Pensando precisamente en la cantidad de personas -muchas veces mayores- preocupadas por este tema, algunas protectoras, como El Refugio, ya han iniciado una iniciativa para salvar del abandono a las mascotas de las personas fallecidas. Se trata del proyecto Edén, cuyo objetivo es acoger y buscar un hogar a los perros de las personas fallecidas.

El proyecto Edén acoge y busca un hogar a los perros de las personas fallecidas.

Los interesados solo tienen que ponerse en contacto con la protectora, para conocer los trámites, e iniciar el proceso que garantizará que sus peludos quedarán en buenas manos.

Los únicos requisitos necesarios son ser mayor de edad, tener nacionalidad española y residir en la península. La protectora solo admite dos perros por persona, y deben estar debidamente identificados y con sus cartillas del veterinario actualizadas. Por cuestiones legales, hay que legar la propiedad del perro a la protectora.

La vida da muchas vueltas, y pensar en el futuro de nuestros queridos animales es necesario para garantizarles una vida completa y feliz, hasta el final de sus días, sin que tengan que verse en la peor de las situaciones si por cualquier motivo, el destino da giro dramático en nuestras vidas. Por ello, si realmente quieres a tus peludos, no dejes de hacerlo.

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