Mundo Yold. La verdadera historia del descubrimiento del transatlántico hundido

El gran día en el que se descubrió el Titanic

Carmen Matas
3 septiembre, 2020

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Hace veinte años, la exitosa película de James Cameron, Titanic, cautivó al público de todo el mundo. Pero fue hace apenas 15 años cuando Robert Ballard, el oceanógrafo que descubrió el transatlántico en 1985, reveló al mundo que encontró el famoso naufragio como resultado de una expedición militar de alto secreto. Te contamos todo en este reportaje.

El descubrimiento del Titanic hace 35 años, el 1 de septiembre de 1985, surgió de una investigación secreta de la Marina de los Estados Unidos para buscar dos submarinos nucleares destrozados. Así lo reconoció el oceanógrafo que encontró el famoso transatlántico, Robert Ballard, años después de aquella secreta misión. Las piezas de esta historia de la Guerra Fría se conocen desde mediados de la década de 1990, pero hace apenas una década que comenzaron a salir a la luz detalles más completos. Hoy, en Gente Yold, te contamos todo.

Bob Ballard

Y es que, así fue. La búsqueda del Titanic no fue más que una tapadera para una misión secreta del Gobierno de EE.UU. durante la Guerra Fría. El Ejército intentaba encontrar dos de sus submarinos nucleares, el Thresher y el Escorpión, que se habían hundido en el Atlántico Norte: No queríamos que los rusos supieran dónde estaban las armas, así que necesitábamos una historia. Y dijimos que estábamos buscando el Titanic, pues se pensaba que estaba cerca”, explicó Robert Ballard durante una entrevista con un conocido medio español. Una vez concluida la misión militar, Ballard, que también sirvió en el Ejército estadounidense, contó con 12 días para encontrar el barco. Sólo necesitó nueve.

Se cumplen 35 años de este gran descubrimiento, que tuvo lugar el 1 de septiembre de 1985.

Descubrimiento sorpresa
Tres años antes del descubrimiento, Ballard se encontraba desarrollando su propio vehículo submarino con control remoto. Con la intención de conseguir algo de financiación para continuar con su proyecto, en 1982 Ballard se puso en contacto con el subdirector de operaciones de la Marina, Ronald Thunman. El objetivo era conseguir apoyo económico para desarrollar la tecnología robótica sumergible que necesitaba.

Al ejército le interesó este proyecto, pero para investigar el hundimiento de los dos submarinos de la Marina estadounidense. Como la tecnología de Ballard podría llegar hasta los vehículos hundidos y sacar fotografías, el oceanógrafo accedió a ayudarles. Una vez que Ballard completase su misión, si quedaba tiempo, podía hacer lo que quería, aunque Thunman aseguró que nunca dio permiso explícito para buscar el Titanic.

El descubrimiento del Titanic en 1985 surgió de una investigación secreta de la Marina de los Estados Unidos para buscar dos submarinos nucleares destrozados.

Según Ballard, el que sí sabía del plan era el Secretario de la Armada, John Lehman. Nunca creyeron que podría encontrar el trasatlántico y cuando ocurrió se pusieron muy nerviosos. La publicidad les asustaba, confesó el oceanógrafo.“Pero lo que sucedió es que la gente estaba tan centrada en la leyenda del Titanic que nunca ataron cabos”.

Primera parte de la misión
Los dos misiles que la Armada estadounidense tenía tanto interés por analizar se hallaban hundidos en el Océano Atlántico Norte
a profundidades de entre 3.000 y 4.600 metros. Este interés por analizarlos residía en saber qué había ocurrido con los reactores nucleares que impulsaban las naves. Con esta información, el ejército podría determinar la seguridad medioambiental de deshacerse de material nuclear adicional en el océano.

Los descubridores hicieron frente a un gran dilema: sacarlos restos a la superficie o conservarlos bajo el agua, como si de un yacimiento arqueológico se tratara.

Además, el ejército norteamericano también quería descubrir si existían pruebas que respaldaran la teoría de que uno de los submarinos, el Scorpion, había sido derribado por los soviéticos. Los datos que pudo ofrecer Ballard demostraron sobradamente que los reactores estaban a salvo en el fondo del océano y no tenían impacto alguno en el medio ambiente. Su estudio pudo también certificar que el Thresher probablemente se había hundido tras un fallo en las tuberías, produciendo el colapso de energía nuclear.

Serio dilema
Y llegó el momento de continuar con la parte de la investigación que más le interesaba a Ballard: la búsqueda de los restos del Titanic. Afortunadamente, con la misión de los submarinos Scorpion y Thresher había aprendido mucho, al menos lo suficiente para conocer los efectos de las corrientes oceánicas sobre los restos que se hunden: que las cosas más pesadas lo hacen rápidamente. Así que, a bordo del Atlantis II, Ballard regresó a la zona el 12 de julio de 1986. Según sus especulaciones, el barco se había partido por la mitad y había dejado un rastro de escombros cuando se hundió. “Eso me salvó el pescuezo, porque resultó ser cierto”, confesó Ballard.

En esta ocasión visitó los restos del barco en el sumergible Alvin. En seguida, los descubridores debieron hacer frente a un gran dilema: ¿Qué harían con los restos del barco? Una de las opciones era sacarlos a la superficie; la otra conservarlos bajo el agua, como si de un yacimiento arqueológico se tratara. Finalmente, los oceanógrafos optaron por la segunda opción, como muestra de respeto a los fallecidos. Tal y como aseguró Ballard en numerosas ocasiones,se trataba de su tumba”.

Cabe destacar que tomando esta decisión, los expertos perdían los derechos sobre los restos del barco. “Simplemente no pudimos, hubiese sido como expoliar la tumba de alguien. Fuimos todo lo respetuosos que pudimos e hicimos la promesa de no sacar nada de aquel barco y tratarlo con mucho respeto, dijo Ballard. Sin embargo, en los años siguientes, varias empresas comenzaron a recuperar objetos del Titanic. Algunos se exhiben en exposiciones y muchos otros han sido vendidos a particulares en subastas.

Una vez encontrados los restos del famoso navío, Ballard filmó y fotografió los restos bajo el agua. “Fue una experiencia increíble, describió. “Fotografiamos todo con cuidado y construimos un mosaico perfecto del barco”.

Cuando Ballard regresó al Titanic en 2004 apenas logró reconocer aquel lugar que él mismo descubrió. El lecho del mar estaba cubierto de latas de cervezas y otros desechos.

Valiosos restos mal conservados
Cuando Ballard regresó al Titanic en 2004 apenas logró reconocer aquel lugar que él mismo descubrió. El lecho del mar estaba cubierto de latas de cervezas y otros desechos. “Debido al descenso de submarinos -entre otros, el tripulado por James Cameron, director de la película Titanic- algunas cubiertas estaban a punto de derrumbarse o ya se habían roto”, se quejaba Ballard en una entrevista a National Geografic.

-“Algunas compañías se llevaron miles de objetos de un lugar que para mí es sagrado e incluso fabricantes de cerveza abusaron del mito del Titanic con fines publicitarios. Una pareja de Nueva York contrajo matrimonio en la proa del barco hundido… Un gran circo. Precisamente lo que yo quería evitar”, se lamentaba Ballard en la misma entrevista.

A pesar de todo, el oceanógrafo se muestra algo más optimista de cara al futuro, pues piensa que es posible conservar en buen estado los restos que se mantienen. Gracias a la última tecnología, es posible pintar con robots submarinos el casco del barco hundido y hacer algunas restauraciones, como exterminar las bacterias ávidas de hierro con inyecciones en el interior del barco.

¿Conocías la verdadera historia del descubrimiento del Titanic? ¿Confías en que los restos puedan conservarse en mejores condiciones a partir de ahora? No dudes en compartir tus sensaciones con nosotros a través de los comentarios o en alguna de nuestras redes sociales. ¡Nos vemos muy pronto!

Más información:

https://www.ted.com/talks/robert_ballard_the_astonishing_hidden_world_of_the_deep_ocean#t-1668

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