Mundo Yold. Hoy homenajeamos al gran músico trágicamente desaparecido

Glenn Miller, una historia tan inolvidable como su música

 

 

 

 

Inés Almendros
7 septiembre, 2020

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Ni Elvis, ni los Beatles: el récord de éxitos en las listas de los Estados Unidos lo obtuvo, hace muchas décadas, la Orquesta de Glenn Miller, tal vez la mejor Big-band de todos los tiempos, que conquistó al púbico con su particular sonido. La dramática y enigmática desaparición de su director durante la Segunda Guerra Mundial consolidó su leyenda. Hoy recordamos a Glenn Miller y a su música eterna.

Entre los años 1939 y 1942, los éxitos de la Orquesta de Glenn Miller superaron todos los récords habidos y por haber en los rankings de la música de los Estados Unidos. Temas como In the Mood, Moonlight Serenade, Pennsylvania 6-5000, Chattanooga Choo- Choo, Kalamazoo y otros muchos son ya auténticos clásicos de la música de Big-Band, que todos hemos oído -y muchos bailado- alguna vez.

El músico es toda una leyenda, un símbolo del patriota, talentoso y de éxito en Estados Unidos

En tan solo cuatro años, la Orquesta de Glenn Miller obtuvo dieciséis números uno y colocó nada menos que 69 temas entre los diez primeros, superando a los rankings posteriores de los también míticos Elvis Presley y The Beatles. Pero en 1944, el avión que supuestamente le trasladaba a París desapareció en el Canal de la Mancha: su cadáver nunca fue encontrado y múltiples teorías para explicar su muerte comenzaron a surgir. Se marchaba así el músico y comenzaba la leyenda.

Publicidad sobre uno de sus innumerables y popularísimos conciertos

Un amor infantil
Alton Glenn Miller había nacido el 1 de marzo en la pequeña localidad de Clarinda, Iowa, si bien sus padres, Elmer y Mattie Lou Miller, se mudaron de residencia en varias ocasiones. Desde pequeño, comenzó a tocar la mandolina, pero acabó decantándose por el trombón, que sería desde entonces su gran pasión. Durante el paso de la familia por Missouri, Glenn ingresó en su primera banda musical, lo que repetiría también en la escuela secundaria de Colorado, donde después se ubicó la familia. En Colorado también formó parte del equipo de fútbol americano de su instituto, con gran éxito, pues llegó a ser nombrado como “el mejor extremo izquierdo de todo el estado”. Pero su amor a la música era mayor que su afición deportiva, así es que también colgó las botas para seguir con el trombón.

Con el trombón, el instrumento que le hizo más famoso

Glenn continuó sus estudios hasta ingresar en la Universidad de Boulder, en Colorado, pero su vocación musical pesaba sobre todo lo demás, así es que en lugar de asistir a las clases, buscaba la forma de participar en actuaciones. Finalmente decidió abandonar los estudios y dedicarse de forma profesional a la música. Así comenzó su carrera como trombonista profesional, tocando con numerosas bandas y orquestas, tanto en Los Ángeles como en Nueva York.

Con su esposa y uno de sus hijos

En la ciudad de los rascacielos se casó con su novia de toda la vida, Helen Burger, a quien había conocido en la universidad. También continuó con su formación musical teórica, estudiando composición con Joseph Schillinger. Fue, de hecho, en esta época, cuando compuso una de sus más famosas creaciones Mooligh Serenade, que se convertiría años más tarde en todo un clásico. Fueron tiempos de trabajo duro, muchos fracasos, y un intenso aprendizaje con los músicos más prestigiosos de la época; entre otros muchísimos, Miller colaboró con Ben Pollack, Victor Young, Benny Goodman, Red Nichols, los Dorsey Brothers, Ray Noble, Red McKenzie, Coleman Hawkins, etc.

Cada uno de sus discos superaba en éxito al anterior

Desde mediados de los años treinta, Miller intentaba crear su propia banda, para poder tocar sus propias melodías, con su sello personal. Para lograrlo sabía que debía encontrar su sonido personal, una marca musical propia, que les distinguiera. Tras años de estudio, lo consiguió con una ingeniosa combinación de clarinete y saxo tenor, y el acompañamiento de otros saxofones. Este sonido pleno, reconocible y particular de la Orquesta de Glenn Miller, junto con los maravilloso propios temas escritos por el director, conquistaron al público de forma fulminante a partir de 1938, año de su escalada hacia un éxito arrollador.

Con los protagonistas de Sun Valley Serenade

El pistoletazo de salida a la gloria fueron las primeras grabaciones con el sello Bluebird, perteneciente a RCA Victor, junto unas históricas actuaciones en el Glen Island Casino en New Rochelle, Nueva York. Uno a uno, los temas de la orquesta se hacían famosos nada más salir: el disco de Tuxedo Junction vendió 115.000 copias la primera semana. Con Chattanooga Choo-Choo consiguieron su primer disco de oro. Durante esos años, además, la Orquesta de Glenn Miller actuaba tres veces por semana en la radio, realizando unas popularísimas interpretaciones, patrocinadas por los cigarrillos Chesterfield, que hoy son consideradas míticas.

La Orquesta de Glenn Miller combinaba su música con una espectacular puesta en escena que incluía el movimiento coordinado de los músicos. Aquí tocando Kalamazoo, con la actuación posterior de los increíbles Nicholas Brothers

El disco de Tuxedo Junction vendió 115.000 copias la primera semana.

La orquesta de Glen Miller se convirtió en un símbolo de los Estados Unidos,y su sonido en la representación del “puro sabor americano”. Sus actuaciones radiadas eran seguidas por millones de personas, hasta el punto de que Glenn y su banda fueron reclamados por el cine para realizar dos películas de gran éxito: Sun Valley Serenade y Orchestra Wives.

Con el uniforme militar

De la gloria a la guerra
En 1942, cuando Glenn Miller era un ídolo absoluto en su país, con ganancias millonarias semanales, con una joven familia formada por su esposa Helen y dos hijos adoptados, el músico decidió abandonarlo todo para incorporarse voluntariamente al ejército y luchar en la Segunda Guerra Mundial. Por su edad -38 años- resultaba muy mayor para ser reclutado, pero su empeño fue tal, que finalmente los mandos del Ejército decidieron incorporarlo para dirigir otra banda: la del ejército, y llevar así música y animación a los soldados estadounidenses que luchaban por distintos países del mundo.

Con una trompeta en la mano junto a un compañero de batallón

De esta manera, entre 1942 y 1944, Glenn Miller trasladó al mundo militar su música y experiencia, formando la excelente orquesta de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos, en la que también ingresaron algunos de los músicos que habían trabajado previamente con él. En esos dos años, realizaron más de 800 actuaciones, unas 300 presenciales, y el resto trasmitidas por radio y escuchadas por millones de personas.

El músico decidió abandonarlo todo para incorporarse voluntariamente al ejército y luchar en la Segunda Guerra Mundial.

En el verano de 1944, el músico, junto con su orquesta militar, se trasladó a Inglaterra donde, entre otras cosas, realizó una histórica grabación en el mítico estudio de Abbey Road, propiedad de EMI, y en el que años más tarde se grabarían los discos de The Beatles.

En un estudio radiofónico

En su intensa campaña militar, Glenn Miller no solo trabajaba para animar a los soldados, sino que él mismo daba discursos para mentalizar al público sobre la importancia de combatir al fascismo en Europa; de hecho, algunas de sus grabaciones eran trasmitidas por la Oficina de Información de la Guerra.

Durante su estancia en Londres vivió momentos de gran peligro, pues su oficina, ubicada en la sede de la BBC, era continuamente bombardeada. Finalmente, se trasladó a la ciudad de Bedford. Al día siguiente de su traslado, una bomba cayó sobre la BBC y acabó con docenas de compañeros y civiles. Fue un primer aviso de que la tragedia le rondaba.

Dirigiendo la banda que formó en el ejército

Un misterio que permanece
El 15 de diciembre de 1944, después de llevar meses en el Reino Unido, Glenn Miller se dispuso a volar a París, que en agosto de ese mismo año había sido liberada de la ocupación nazi. Según la crónica oficial, Miller y otros dos oficiales emprendieron el vuelo a mediodía, desde el aeropuerto de Twinwood Airfield, en un pequeño avión Norseman UC-64 monomotor. Pero el avión desapareció. Nunca más se volvió a saber de él, y el Ejército no informó sobre el hecho hasta pasados unos días. La noticia fue un mazazo, tanto para su familia, como para sus millones de fans.

Desde el mismo momento en que se conoció la desaparición de Glenn Miller,  la historia se convirtió en un misterio. La explicación oficial que dieron los mandos militares es que el avión había desaparecido tras partir de Bedford, sin que, a partir de ese momento, se tuviera ningún dato o noticia al respecto. Pero comenzaron a surgir historias alternativas: algunos testigos que conocían al músico aseguraban que le habían visto después de esa fecha en París; se decía que Miller había llegado a Francia y que había sido asesinado en tierras galas y en extrañas circunstancias. Incluso que había sido apresado y ejecutado por orden del propio Hitler. Una de las tesis que más tinta hizo correr fue la de que Glenn había sido asesinado por una prostituta en París; y que el Ejército montó la historia del avión desaparecido para que la truculenta verdad no saliera a la luz y dañase su imagen y el recuerdo de su familia. Pero nunca se pudo comprobar nada al respecto.

Del éxito más absoluto, a luchar contra el fascismo por voluntad propia

Había una segunda historia, totalmente distinta. El 14 de diciembre -cuando Glenn volaba desde Inglaterra a Francia- un escuadrón de bombarderos ingleses con aparatos Lancaster regresaba al Reino Unido vía Canal de la Mancha. En el trayecto, los Lancaster arrojaron al mar todas las bombas que portaban, y que no habían utilizado en su misión. Arrojar las bombas al mar era necesario para evitar que explotaran en el aterrizaje y para ello se utilizaba una pequeña zona del Canal de la Mancha, que estaba marcada en los mapas de vuelo como área de peligro. Pues bien, el piloto Fred Shaw, que participaba en aquella misión, aseguró durante décadas que había visto un pequeño avión -un Norseman- debajo de los Lancaster, justamente cuando estos estaban arrojando las bombas al mar. Es decir, según esta teoría, el avión de Miller fue bombardeado por “fuego amigo”, de forma accidental, por esta escuadra de bombarderos. Sin embargo, pese a que la propia RAF abrió (décadas más tarde) una investigación sobre los hechos, tampoco se pudo confirmar nada. Otros especialistas en el tema rechazaron esta tesis, alegando que, por las horas de vuelo entre los Lancaster y el Norseman, no podían haber coincidido. Y que, en caso de que algún piloto de los Lancaster hubieran avistado el hundimiento del Norseman (como Fred Shaw proclamaba), tendrían que haber dado parte del accidente, de forma oficial en aquel mismo momento, cosa que no se hizo.

Cartel de la película en la que James Stewart (de asombroso parecido con el músico) interpreta a Miller

Finalmente, y desestimando todas estas teorías, el piloto Dennis M. Spragg, que estudió el caso durante años, concluyó en su libro Declassified que la desaparición del avión se debió a causas mucho más normales, como el hecho de que la nave volaba demasiado bajo; que la meteorología aquel día era terrible, y que la combinación de ambos factores propiciaron que parte del motor se congelara, y llevase a la nave a fallar y a hundirse en el mar, sin posibilidad de supervivencia para sus pasajeros.

Pese a la desaparición de su director, y con el permiso de la familia, la Orquesta de Glenn Miller siguió tocando durante años y aún hoy siguen actuando distintas bandas bajo su nombre y legado. Además, muchos eventos, homenajes y festivales, se celebran periódicamente, en distintos lugares del mundo, para recordar su figura. Su viuda, Helen, falleció en 1966, pero en marzo de 1989, su hija Jonnie Dee Miller compró la casa donde nació su padre 85 años antes. Desde entonces, el edificio alberga el Museo de Glenn Miller, que miles de personas visitan cada año.También el pequeño aeropuerto de Bedford, desde donde supuestamente partió hacia la muerte, se ha convertido en un pequeño centro en su memoria. La historia de Glenn Miller sirvió como inspiración para la película The Glenn Miller Story protagonizada por Jimmy Stewart y June Allyson, que fue un gran éxito en los años cuarenta.

El legado musical del gran director y su orquesta, permanece en el tiempo y en los recuerdos.

 

 

 

 

 

Comentarios

  1. ALBERTO dice:

    Excelente naracion, me fascina muchisimo su música.tengo colección de sus discos.👏👏👏

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