Mundo Yold. El cáncer hace estragos en la vida sentimental del actor

John Travolta: una vida, dos tragedias de amor

 

 

 

 

 

 

Inés Almendros
29 julio, 2020

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El pasado 12 de julio fallecía Kelly Preston, actriz que intervino en una larga serie de películas y esposa del famosísimo John Travolta. Su muerte debida a un cáncer ha sido un terrible golpe para el actor que, además, se repite por segunda vez en su vida, ya que su primer gran amor, Diane Hyland, falleció también por la misma enfermedad.

Corría el año 1976 cuando se iniciaba la producción de una película para televisión que, con el nombre The Boy in the Plastic Bubble, narraba la historia -basada en hechos reales- de un joven con una enfermedad del sistema inmunológico que le obligaba a vivir confinado en una gran habitación de plástico. Los protagonistas del telefilm eran el joven y aún bastante desconocido actor John Travolta y la actriz Diane Hyland, que interpretaba a su madre. Travolta apenas si empezaba su carrera: había hecho sus pinitos en alguna que otra serie de televisión, aunque con bastante éxito. Todo lo contrario que Diane, que era una intérprete consolidada y madura, con una gran experiencia en el teatro y en la televisión. De hecho, ese mismo año Hyland sería contratada para protagonizar una nueva serie: Eight Is Enough, conocida en España y Latinoamérica como Con ocho basta y Ocho son suficientes, que se convertiría en todo un éxito mundial.

En una salida nocturna con Diane

Pues bien, en el rodaje de El chico de la burbuja de plástico, saltó la chispa del amor: pese a los 18 años que les separaban, John y Diane se enamoraron desde el primer momento. Ambos actores se hicieron inseparables, a pesar de las críticas y rumores, ya que en aquella época se veía con malos ojos que una mujer saliera con alguien mucho más joven que ella.

La joven pareja en un restaurante

Pero la felicidad duraría pocos meses. Apenas poco después de que se estrenara la película, con gran éxito internacional, a Diane le diagnosticaron un cáncer de pecho. Este hecho, que marcaría el principio de su final, coincidía irónicamente con el despegue de la carrera de John Travolta, que fue elegido para protagonizar una de las películas más simbólicas de los años setenta: Saturday Night Fever (Fiebre del sábado noche).

El diagnóstico de cáncer de Diane coincidía con el despegue de la carrera de John Travolta, que fue elegido para protagonizar una de las películas más simbólicas de los años setenta: Saturday Night Fever.

 

 

Evidentemente, por aquella época, la medicina oncológica estaba mil veces menos avanzada que ahora. Pese que a Diane le hicieron una masectomía y le extirparon un pecho, el empeoramiento fue gradual. Aunque John solo tenía entonces 22 años, demostró una gran madurez al acompañar a su novia en todos los momentos malos de la enfermedad, hasta el mismo final. En marzo de 1977, cuando John Travolta estaba rodando la película que le encumbraría en todo el mundo, Diane murió. El rodaje tuvo que ser interrumpido algunas semanas, pero finalmente, y con mucho pesar, Travolta regresó para culminarlo. Meses después Fiebre del sábado noche se estrenaba, y John se convertía en uno de los actores más famosos del mundo. El intérprete siempre recordó aquella época como una de las más duras de su vida.

Con Diane en un momento tierno

Recuperar el amor
Tras la devastadora pérdida de Diane, a John -de carácter naturalmente tímido- le costó volver a encontrar el amor. Aunque estuvo saliendo con otras actrices como la francesa Catherine Deneuve y durante unos años con Marilu Henner, el actor se centró en su cada vez más exitosa carrera, sobre todo después de protagonizar otro de los títulos más famosos de la época: la película Grease, junto a la igualmente famosa Olivia Newton John, con la que comenzó una amistad que sigue hoy en día (si bien, durante mucho tiempo se especuló con que ambos mantenían un romance).

La imagen icónica del musical con el que todos bailamos

John durante esa época también se concentró en su religión, ya que el actor pertenece, desde 1975, a la famosa Iglesia de la Cienciología de la que igualmente forman parte otros actores como Tom Cruise o Elizabeth Moss. E igualmente, en esos años, comenzó lo que tal vez es su gran pasión: volar. Desde los años ochenta, Travolta tiene licencia de piloto y con el tiempo ha ido adquiriendo aviones, incluyendo un Boeing. Hasta tiene instalado un aeropuerto en su propio hogar.

Travolta y Newton John reviviendo el recuerdo de Grease

Sería diez años después de la muerte de Diane, cuando John encontró a su segundo y definitivo gran amor, la también actriz Kelly Preston, intérprete de películas como Los gemelos golpean dos veces (1988), Admiradora  Secreta o Jerry Maguire, entre otras muchas.

La preciosa Kelly en su juventud

Kelly también había sido novia de otros conocidísimos de Hollywood como Charlie Sheen o George Clooney. Travolta y Preston se conocieron, en 1987, cuando ambos coincidieron en la película Los expertos. Aunque ella estaba casada en aquellos momentos, se divorció y contrajo matrimonio con John en 1991.

Su hijo mayor, Jeff, sufría el llamado “mal de Kawasaki” y falleció, tras un ataque de epilepsia, en el año 2009.

Imagen familiar

Dramas familiares
Aunque el matrimonio de John y Kelly ha sido uno de los más largos y estables de Hollywood, la tragedia ha seguido llamando a la puerta del famoso actor. Lo hizo, la primera vez, con la enfermedad y muerte de su hijo mayor, Jeff, que sufría el llamado “mal de Kawasaki”, y falleció, tras un ataque de epilepsia, en el año 2009. Kelly y John son también padres de otros dos hijos, Ella y Benjamín, que trajeron la alegría al hogar familiar.

 

La impresionante mansión con aeropuerto privado

Pero la enfermedad llamó de nuevo a la puerta de los Travolta cuando Kelly fue diagnosticada con cáncer de mama: la misma enfermedad que décadas antes se había llevado a Diane, el primer amor del actor. Tras dos largos años de lucha contra el cáncer de una forma anónima y que no ha trascendido a los medios, Kelly Preston fallecía el 12 de julio con tan sólo 57 años de edad. Tanto John, como Ella Travolta, informaron de su muerte en las redes y expresaron el dolor de la familia.

A veces la vida nos golpea de la forma más dura, y a veces incluso nos golpea doblemente y de la misma forma. Este ha sido el caso de John Travolta: la vida le ha dado éxito en su trabajo, en el amor, en sus maravillosos hijos, en su sueño de volar, en su religión… Pero también le ha quitado, de la forma más cruel y reiterada, a tres de las personas a las que más ha amado. Deseamos, verdaderamente y desde lo más profundo que, tanto él como sus hijos, recuperen la felicidad y la paz… Descanse en paz, Kelly Preston.

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