Mundo Yold. Ángel Domingo nos comenta el estreno de esta nueva entrega de aventuras

Jumanji: ¿Siguiente (y definitivo) nivel?

 

 

 

Angel Domingo
13 enero, 2020

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Con nuestro crítico de cine, Ángel Domingo, recorremos la historia de las películas Jumanji, basadas en el cuento infantil homónimo, cuya última versión cinematográfica está ahora en las carteleras españolas.

Cinematográficamente, el universo Jumanji nació en 1995 cuando el estadounidense Joseph Johnston adaptó un cuento infantil de 32 páginas titulado Jumanji, publicado por Chris Van Allsburg en 1981, y lo convirtió en película. Robin Williams protagonizó la cinta, que obtuvo un importante éxito en taquilla. El propio Williams, en una entrevista, nos explicó que la palabra jumanji viene del vocabulario zulú que significa “muchos efectos”. 

En 2017 se estrenó Jumanji: Bienvenidos a la jungla (Jake Kasdan). En su reparto encontrábamos al icónico Jean-Claude Van Damme, Adam Brody y Kristen Schaal.

Por último, en 2019, Jake Kasdan se encarga de firmar una nueva entrega de esta franquicia, destinada al consumo de milenials con poca vocación artística. La presencia de Danny de Vito y Danny Glover aportan ingredientes de comedia que funcionan bien; eso sí, sin grandes estridencias.

La trama, aparentemente, es simple: los jugadores se ven obligados a regresar al juego, pero sus avatares se han intercambiado entre sí, es decir, son los mismos héroes, pero con distinta apariencia; sin comprender nada, se ven obligados a jugar, aunque solo sea para descubrir qué está pasando. Esta vez, el frenético ritmo de la trama apenas les ofrece tiempo para entender qué les ocurre: o reaccionan o perderán todas sus vidas.

El espectador tampoco tiene ocasión de comprender qué está viendo, puesto que las diferentes aventuras de la historia suceden sin descanso, siempre pasa algo; y cuando parece que la escalada de despropósitos llega a su fin, vienen otros todavía más intensos y efectistas. El equipo de producción explota la tecnología CGI (imagen creada por computadora), hasta niveles que difícilmente puedan ser superados por otro filme. Y así, implacablemente, durante las dos horas de duración.

El resultado es una cinta dirigida a un público joven o de mediana edad que solo busca echar la tarde, viendo un sinfín de efectos especiales encadenados para formar una historia que difícilmente soportaría un segundo visionado más crítico, o un aficionado más exigente.

Sin embargo, el producto ofrece lo que el público, al que va dirigido, exige: efectos especiales y algunas frases irónicas que aportan ligeras pinceladas de humor que serán rápidamente olvidadas.

Ángel Domingo Pérez

 

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