Mundo Yold. Rememoramos la hazaña del primer ser vivo que viajó al espacio

La histórica misión espacial de la cosmonauta canina Laika

Carmen Matas
3 noviembre, 2019

 Número de Comentarios (0)

Esta semana se cumplen 62 años del histórico viaje al espacio de la perra rusa Laika a bordo del Sputnik 2. En Gente Yold hemos querido rendir homenaje al famoso cuadrúpedo al que hasta Mecano le dedicó una canción. ¡Sigue leyendo!

Era rusa y se llamaba Laika, ella era una perra muy normal. Pasó de ser un corriente animal a ser una estrella mundial”. ¿Recuerdas esta frase de la canción de Mecano? Pues sí, estaba dedicada nada menos que a la increíble hazaña de uno de los canes más famosos de la historia: Laika.

Y no es pasa menos. Esta perrita fue el primer ser vivo que viajó al espacio. Ocurría el 3 de noviembre de 1957, en plena Guerra Fría entre la U.R.S.S y EE.UU. Este hecho marcó un antes y un después en la carrera espacial que se disputaban las dos grandes potencias. Y mientras tanto, Laika se convertía en la gran protagonista del momento.

El viaje de Laika marcó un antes y un después en la carrera espacial que se disputaban EE.UU. y la U.R.S.S.

Esta semana se cumplen 62 años de este hito a bordo del Sputnik 2, un viaje del que se sabía que la perrita no volvería con vida. El objetivo de esta misión no era otro que probar la seguridad de estos viajes al espacio exterior para humanos. Tras el éxito que habían obtenido los soviéticos con el lanzamiento del Sptunik 1, se lanzaron decididos a construir el Sputnik 3, una nave con más avances que la primera y que permitiría una mejor exploración del espacio exterior. Pero para poder ponerla en órbita, era necesario hacer pruebas con un artefacto similar. Por este motivo se construyó el Sputnik 2, con el cual harían todas las pruebas y además, llevarían al exterior por primera vez a un ser vivo. Ahí es donde entraba en juego nuestra protagonista de hoy: Laika.

¿De dónde salió Laika?
Esta perrita, mezcla de husky siberiano y de samoyedo, habitaba en las calles de Moscú. Unas semanas antes de que el cohete estuviese listo para ser lanzado, Laika fue recogida y llevada a un centro de entrenamiento junto con otros perros callejeros. Sí, digamos que los soviéticos habían desarrollado algo parecido a campos de concentración caninos, en los que preparaban a perros callejeros que cumplieran con las siguientes características: no pesar más de seis kilos y no medir más de 40 centímetros.

Unas semanas antes de que el cohete estuviese listo para ser lanzado, Laika fue recogida y llevada a un centro de entrenamiento junto con otros perros callejeros.

La elegida para embarcar en el Sputnik 2 fue, como sabemos, la perrita Laika por, según se documentó en su momento, su tamaño mediano y su tranquilo y calmado carácter. Durante días, la sometieron a múltiples pruebas para asegurarse de que podría soportar las condiciones de los viajes espaciales.

La cabina del Sputnik 2 era muy reducida y para que fuera acostumbrándose, metieron a Laika en compartimentos cada vez más pequeños durante 20 días. Además, durante las semanas de entrenamiento, la alimentación de la perra se basó en un gel especial de alta nutrición que sería su comida en el espacio. Tal y como explicó el especialista Sven Grahn en su artículo Sputnik 2, more news from distant history, “la perra fue colocada en centrifugadoras que simulaban la aceleración del lanzamiento de un cohete y se colocaron en máquinas que simulan los ruidos de la nave espacial. Esto hizo que sus impulsos se duplicasen y su presión arterial aumentara”.

Para entrenarla, la perra fue colocada en centrifugadoras que simulaban la aceleración del lanzamiento.

Una muerte anunciada
Durante años se ha creído que Laika falleció sin dolor tras pasar una semana en órbita, cuando se agotó el oxígeno de la nave. Pero en el 2002 se reveló la verdad: murió a las pocas horas del despegue presa del pánico y el sobrecalentamiento de la nave”, según se informó desde la cadena británica BBC.

El Sputnik 2 continuó orbitando durante cinco meses más con los restos de Laika en su interior. En su regreso a la Tierra, el satélite se quemó al entrar en la atmósfera, en abril de 1958.

Laika murió a las pocas horas del despegue presa del pánico y el sobrecalentamiento de la nave.

Según se sabe, estaba tan asumido que Laika no sobreviviría a la misión, que el doctor Vladimir Yazdovsky, encargado de dirigir el programa de entrenamiento espacial para los perros, decidió llevársela a su casa para que jugase con sus hijos durante los días previos al lanzamiento.“Quería hacer algo bueno por ella: le quedaba tan poco tiempo de vida…”, declaró él mismo años después en una entrevista en la televisión rusa.

No fue la única
Laika fue el primer animal en órbita, pero antes de ella, tanto los norteamericanos como los soviéticos, habían enviado animales vivos en vuelos suborbitales.

En total, se calcula que entre 1951 y 1958 solo la U.R.S.S. había enviado al espacio a 36 perros callejeros. Se decantaban por ellos porque se asumía que estos animales ya habían aprendido a soportar condiciones extremas de frío y de hambre. Tras el viaje de Laika, los soviéticos no dejaron de poner en marcha estas misiones y al menos 12 perros más fueron enviados al espacio. Cinco de ellos regresaron con vida.

¿Conocías la historia de Laika? ¿Sabías que era frecuente enviar perros al espacio durante la Guerra Fría? No dudes en compartir tu opinión a través de los comentarios. Y por supuesto, si te ha gustado la historia de esta cosmonauta canina, no dudes en compartir este artículo a través de tus redes sociales. ¡Gracias!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies