Mundo Yold. Conoce al artista que “pintaba” sus fotos

Léonard Misonne, el maestro de la “pintura fotográfica”

 

 

Carmen Matas
3 junio, 2021

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El fotógrafo belga Léonard Misonne consiguió una inmensa reputación internacional a principios del siglo XX. ¿El motivo? Sus impresionantes “pinturas fotográficas” que le llevaron a desarrollar exposiciones por medio mundo. Te contamos su historia.

A comienzos del siglo XX este fotógrafo belga consiguió una inusual fama internacional por su particular estilo fotográfico, por el que sus instantáneas más bien parecían pinturas. Hizo exposiciones en Londres, París y Viena, pero también en Estados Unidos, India, Australia y Japón. El público estaba fascinado con su obra.

Y es que estas imágenes atemporales y algo misteriosas hicieron de Misonne un maestro indiscutible de lo que se llama la estética pictorialista, un estilo en el que la fotografía es el medio y el arte en sí misma. Sus fotografías no se limitaban a reproducir la realidad, sino que son auténticas obras de arte.

Sus imágenes atemporales y algo misteriosas hicieron de Misonne un maestro indiscutible de lo que se llama la estética pictorialista.

Misonne era el hombre escondido detrás del fotógrafo: discreto, solitario, tímido, casi nunca se mostraba. Sus fotos hablan directamente de él y descubren a un hombre que observaba su tiempo y se concentraba en observar escenas muy humanas, captadas tanto en el campo como en los suburbios de la localidad belga de Charleroi. En su fotografía destacan sobre todo las escenas callejeras y los paisajes en los que lograba crear una especial atmósfera muy del estilo que representa. Retratos de pequeños burgueses, escenas de los cafés, los juegos en la calle, retratos de niños, su familia… Fotografías a las que evidentemente aplicó su particular marca Misonne, con sus buscados efectos de luz, atmósfera o contraluz.

De ingeniero a maestro de la fotografía
Pocos saben que Léonard Misonne, nacido en 1870, era en realidad ingeniero de Minas. Cuando terminó sus estudios en la Universidad de Lovaina, con distinción y diploma en 1895, decidió dejarlo todo para vivir de las rentas y centrarse en la fotografía, a la que ya se había aficionado en su época de estudiante. De hecho, siendo estudiante universitario había formado parte del Círculo de Fotografía de Lovaina. Pronto se posicionaba como uno de los maestros del pictorialismo, en el que también fueron ilustrados el francés R. Demachy o el estadounidense E. Steichen.

Aplicaba a sus fotografías su particular marca Misonne, con sus buscados efectos de luz, atmósfera o contraluz.

Su especialidad eran los elaborados efectos de luz: “el sujeto no es nada, la luz es todo. La luz glorifica todo. Transforma y ennoblece los objetos y lugares más comunes y ordinarios”, decía. Misonne era conocido por su sentido de la atmósfera, pero se le etiquetó desde un punto de vista artístico como conservador y melancólico.

Después de realizar varios viajes a Suiza, Alemania y Francia, recorrió toda Bélgica en bicicleta, momento en el que realizó el que ha sido considerado como su mejor trabajo. Al término de esta aventura regresó a Charleroi, donde pasaría el resto de su vida administrando la fortuna familiar y reimprimiendo muchas de las imágenes captadas durante este período.

El maestro de los cielos
“Se suele disparar a las cosas por lo que son, cuando debería hacerse por lo que parecen. Por lo que la luz y la atmósfera las convierte”. Es otra de las grandes frases de Misonne. Y es que, muy rápidamente el fotógrafo comenzó a pisar fuerte en el sector de la fotografía de la época, revolucionando las normas instauradas en ese sector en aquel momento.

Era fanático de los paisajes y de las vistas de la campiña valona y la costa holandesa, pero nunca renunció a fotografiar ciudades como Gante o Amberes bajo la lluvia, capturadas especialmente a contraluz para obtener una luz a la vez brillante y difusa, atenuada por los efectos de las brumas. Ya fuera una calle de la ciudad o un paisaje natural, la luz suave de sus instantáneas crea una escena serena y reconfortante, que recuerda a un paisaje fotografiado en un viaje de ensueño.

Le apasionaban los cielos, según él eran la clave del paisaje. Por eso a lo largo de su rica obra se perciben gran cantidad de cielos plagados de nubes ondulantes, nieblas matinales o rayos de sol. Sí, no queda duda de que Misonne prefería condiciones climáticas tempestuosas, encontrando a menudo a sus modelos caminando por las calles bajo los paraguas o inclinados contra las ráfagas de las clásicas ventiscas invernales de Bélgica.

Los estampados monocromáticos del artista transmiten un fuerte sentido del lugar y el paso del tiempo, así como una sensación de nostalgia por la patria.

Recorrió toda Bélgica en bicicleta, momento en el que realizó el que ha sido considerado como su mejor trabajo.

¿Cómo se conseguía su técnica?
Pero el estilo pictoralista típico de Misonne no se conseguía solo con las tomas. Estas fotografías, que más bien podían parecer cuadros y que se caracterizaban por las escenas suaves y pintorescas, se creaban a través de procesos de impresión alternativos. Procesos que en muchas ocasiones fueron creados por el propio fotógrafo belga, eligiendo técnicas específicas a través del carboncillo, el aceite, la goma bicromatada y el añadido de otros pigmentos a las emulsiones. El objetivo del artista siempre era hacer las fotografías similares al dibujo y el grabado. Solo como ejemplo de la dificultad de este proceso, en este video se muestra un ejemplo:

Durante dos décadas utilizó el bromóleo, proceso de la fotografía obtenida de una suspensión de bromuro de plata en gelatina que aprendió en 1910 en París, junto al famoso fotógrafo Constant Puyo. En 1912, Misonne se convirtió en miembro de la Sociedad Belga de Fotografía, y participó en varias exposiciones organizadas en el seno de este grupo. De 1935 a 1943 utilizó su propio proceso llamado mediobrome, que combinaba la impresión al bromuro y al óleo. Justo después de esto comenzó a convertirse en un líder del pictorialismo internacional y en una figura muy conocida de los círculos de vanguardia.

Misonne, que padecía asma severa, falleció en 1943 a la edad de 73 años. Todavía hoy se le considera como maestro absoluto de su arte. A pesar de que nunca abandonó su Charleroi natal, fue toda una referencia internacional en el mundo de la fotografía.

¿Conocías la figura de Léonard Misonne? ¿Habías oído hablar del estilo pictorialista? No dudes en compartir tus sensaciones con nosotros a través de los comentarios o en alguna de nuestras redes sociales. ¡Nos vemos muy pronto!

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