Mundo Yold. La Universidad de California asegura que los latinos envejecen más lentamente
Los latinos envejecen más despacio (lo dice la ciencia)

Un estudio de la Universidad de California en Los Ángeles ha demostrado que los latinos envejecen a un ritmo más lento que otros grupos étnicos. Además, según los mismos investigadores, los adultos sanos latinos tienen un 30% menos riesgo de muerte. ¡Te lo contamos todo en GY!
Hoy en Gente Yold hemos querido poner el foco en un estudio de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), que demuestra que los latinos envejecen a un ritmo más lento que otros grupos étnicos. Los resultados de esta investigación podrían algún día ayudar a los científicos a entender cómo retrasar el proceso de envejecimiento para todo el mundo.

“Los latinos viven más tiempo que los caucásicos, a pesar de experimentar tasas más altas de diabetes y otras enfermedades”, explicaba en la publicación de esta investigación el autor de la misma, Steve Horvath, profesor de genética humana en la UCLA. Y es que el estudio se encargaba de demostrar que los latinos envejecen más lentamente a nivel molecular. ¿Qué significa esto exactamente? Algo así como que el ADN de los latinos va más despacio y que, además, este ritmo más lento de envejecimiento ayuda a neutralizar sus riesgos mayores de salud, sobre todo los relacionados con la obesidad y la inflamación. Vamos, ¡que los yolds latinos tienen mejor genética! De hecho, ya un estudio publicado en 2013 por la revista American Journal of Public Health también afirmaba que un adulto latino saludable (a cualquier edad) tiene un riesgo un 30% menor de morir que uno de otro grupo.
Los resultados de esta investigación podrían algún día ayudar a los científicos a entender cómo retrasar el proceso de envejecimiento.
Para probar esta relevante afirmación se analizaron 18 conjuntos de datos sobre muestras de ADN -que revela la salud inmunológica del organismo- de casi 6.000 personas de diferentes etnias: dos grupos africanos, afroamericanos, caucásicos, asiáticos del este, latinos y tsimanes, pertenecientes a un grupo de indígenas de Bolivia. El equipo usó varios biomarcadores, entre ellos un “reloj epigenético” creado por Horvath en 2013, para identificar los cambios epigenéticos ligados al envejecimiento en el genoma.

Resultados sorprendentes
Cuando los científicos examinaron el ADN de las muestras de sangre quedaron sorprendidos por las diferencias halladas, relacionadas según la etnia. En concreto, el estudio concluye que los latinos tienen una esperanza media de vida de 81,6 años, mientras que la de los blancos no hispanos es mucho menor, de 78,9 y los afroamericanos de 75,1 años.
Un adulto latino saludable tiene un riesgo un 30% menor de morir que uno de otro grupo.
Pero la investigación también concluyó que el reloj biológico mide la edad de las mujeres latinas como 2,4 años más jóvenes que las no latinas de la misma edad, después de la menopausia. Es decir que, según este estudio, al tener una mayor esperanza de vida, las latinas serían las mujeres que más jóvenes se mantienen.

“Nuestros hallazgos sugieren que los factores genéticos o ambientales relacionados con la etnicidad pueden influir en la rapidez con que una persona envejece y cuánto tiempo vive”, aseguró el investigador Horvath. El estudio dejó claro además que, concretamente, los tsimane envejecen aún más lentamente que los latinos.

El reloj biológico calcula la edad de su sangre como dos años más joven que los latinos y cuatro años más joven que los caucásicos. Este hallazgo refleja además signos mínimos de enfermedades del corazón, diabetes, hipertensión, obesidad u obstrucción de las arterias.
Según este estudio, al tener una mayor esperanza de vida, las latinas serían las mujeres que más jóvenes se mantienen.
Claro que esta ventaja podría ser temporal, ya que el investigador está convencido de que en el futuro podría ser posible crear una terapia genética que permita frenar también el envejecimiento del resto de grupos étnicos. ¡Eterna juventud para todos!

No son los primeros
Un estudio desarrollado en 2015 por el King’s College London ya se encargó de analizar y medir el proceso de envejecimiento y los factores que entran en juego en el mismo. En concreto, James Timmons, director del trabajo, afirmó en su presentación que “dada la complejidad biológica del proceso de envejecimiento, hasta ahora no existía una forma fiable de medir cómo de bien envejece una persona comparada con sus iguales”. “La capacidad física, como la fuerza o la aparición de enfermedad, es a menudo utilizada para evaluar el envejecimiento sano en los ancianos, pero ahora podemos medir el envejecimiento antes de que se produzcan o empeoren los síntomas de enfermedad”, se aseguraba en esta investigación.

Este estudio mostraba que la capacidad para determinar, no sólo la edad de una muestra, sino también la salud futura de un individuo a partir de ella, está mejorando extraordinariamente, proporcionando herramientas muy útiles, tanto en el ámbito médico de la prevención y diagnóstico, como en el ámbito forense para ayudar en la identificación de individuos.
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