Mundo Yold. La gran sabia de la ginecología y la obstetricia: Madame du Coudray

Madame du Coudray, la matrona que transformó el concepto de dar a luz

Carmen Matas
24 septiembre, 2020

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Si los nacimientos hoy pueden tener lugar en un ambiente seguro y relajado, es porque el personal con el que contamos tiene los conocimientos médicos necesarios, herencia de la extraordinaria labor de una gran mujer: Madame du Coudray. Ella salvó miles de vidas gracias a su conocimiento y un útero de trapo.

1759: Un carruaje tirado por caballos cruza las carreteras de Francia. A bordo, una mujer encargada de una misión de suma importancia: luchar contra la despoblación del país. En ese momento, una de cada diez mujeres embarazadas perdía la vida en el momento de darla. Para remediar este hecatombe, los ministros de Luis XV recurrieron a la mayor experta del momento. Ella era Angélique Marguerite du Coudray, la gran maestra de la obstetricia. Nacida en 1714 en la localidad francesa de Clermont-Ferrand, Coudray ejerció la profesión de matrona en París para después regresar a su pueblo natal donde, gracias a sus dones educativos, se comprometió a enseñar a las mujeres campesinas el oficio de partera.

A los 47 años, y amparada por el rey, Madame du Coudray recorrió durante un cuarto de siglo casi 40 ciudades y las zonas más rurales de Francia explicando todo cuanto aún se desconocía sobre el embarazo y el parto. Era una época en la que se creía que la leche materna era la sangre de la menstruación, que se elevaba, cambiaba de color y se transformaba en alimento. También se obligaba a que las mujeres embarazadas mantuvieran su ropa durante el parto. Incluso, cuando las cosas se tornaban mal, las matronas se encomendaban a Dios y debían sacrificar al niño para salvar a la madre. El trabajo de Madame Coudray fue más que esencial.

Antes de la labor de du Coudray, una de cada diez mujeres embarazadas perdía la vida en el momento de darla.

Maniquíes para entrenamiento de parto
Madame du Coudray quiso romper con todas estas tradiciones sin sentido y bastante peligrosas a través de la formación de parteras. Cuando Coudray llegaba a una localidad, el párroco se encargaba de anunciar los cursos y movilizar a las futuras alumnas. La mayoría de las mujeres no sabía leer ni escribir, por lo que la matrona tuvo una idea para enseñar su método: la máquina. En realidad se trataba de una especie de modelo anatómico de tela, piel y esponja, que incluía un feto, del que se valía para instruir a las mujeres. Este artilugio, que reproducía perfectamente la anatomía de la mujer -especialmente la pelvis- le ayudaba a entrenar los gestos y movimientos correctos que debían desarrollarse a lo largo de un parto. Al parecer, du Coudray llegó a hacer cientos de réplicas de la máquina, pero solo una se conserva hoy en el Musée Flaubert (Rouen).

Gracias a este peculiar invento, Madame du Coudray logró concienciar a la sociedad francesa de la importancia de la higiene y los cuidados, así como de la necesidad de luchar contra la mortalidad infantil. Según los archivos, en cada aldea, el índice de mortalidad en los partos descendía tras el paso de Coudray y su máquina.

Recorrió durante un cuarto de siglo casi 40 ciudades y las zonas más rurales de Francia, explicando todo cuanto aún se desconocía sobre el embarazo y el parto.

Una mujer en un mundo de hombres
En la Francia de la década de 1780, las figuras más influyentes del mundo de la ginecología y la obstetricia eran médicos hombres, como era el caso de François Mauriceau y Jeannette-Louis Baudelocque. A pesar de todo, Madame du Coudray ocupaba un lugar destacado en este mundo. Y eso no agradaba a todos.

Según señala la escritora Nina Gelbart en su libro The King’s Midwife, du Coudray no se definía especialmente como feminista, sino que prefirió considerarse prácticamente un hombre más. “Trabajó dentro del status quo en lugar de tratar de cambiarlo. Se imaginó a sí misma como un hombre de acción”, asegura Gelbart en su libro. Por supuesto, trabajar dentro del sistema también significaba tener amigos poderosos, en muchas ocasiones cirujanos. Parte del éxito de la máquina de du Coudray vino por la difusión que hicieron de ella reputados médicos franceses.

La mayoría de las mujeres no sabía leer ni escribir, por lo que la matrona tuvo la idea de crear una máquina para enseñar su método.

A pesar de no reconocerse como especial defensora de los derechos de las mujeres, Madame du Coudray no cesó a lo largo de su carrera de exigir reconocimiento por el importante trabajo que realizaban las mujeres parteras. Gracias a su labor, consiguió una gran mejora de las condiciones de una profesión que en aquella época se encontraba muy alejada de la de los médicos, obstetras y cirujanos.

Una vida dedicada a dar la vida
Ella, con fuerte carácter y una personalidad arrolladora, dedicó su vida a mejorar las condiciones del parto y enseñar todas sus técnicas revolucionarias. Además, nunca cesaba de reciclarse, mejorando sus herramientas de enseñanza, creando ilustraciones revolucionarias para su manual escrito, y agregando detalles realistas a su maniquí -como mezclas de sangre y agua- hechas con diferentes telas. Sin duda, Madame du Coudray fue clave en la reducción de la mortalidad infantil en Francia en el siglo XVIII.

Esta era su propia descripción del parto:

-“Mientras espera el momento de dar a luz a la mujer, uno debe consolarla lo más cariñosamente posible, pero debe hacerse en un tono alegre, que no inspire a la mujer ningún temor ni peligro. Debemos evitar todo susurro en el oído, que solo la preocupará más y le hará temer consecuencias desafortunadas. Debemos hablar con ella sobre Dios e instarla a agradecerle por haberla puesto a salvo”.

Du Coudray murió en 1789 a la edad de 75 años con un gran hito conseguido: la mortalidad infantil estaba en marcado declive. A pesar de su gran labor, su legado quedó en el olvido, en gran parte por la Revolución Francesa, que comenzó en 1789 y que duró toda una década.

Madame du Coudray no cesó a lo largo de su carrera de exigir reconocimiento por el importante trabajo que realizaban las mujeres parteras.

Una de las sobrinas de la famosa matrona, muy entregada a la causa y consciente de la importante labor que había desempeñado su tía, temía que la llegada de la Revolución supusiese que la educación de las matronas ya no fuera una prioridad en el país francés. De esta forma, presentó una memoria a la Asamblea Nacional para recordar la importancia de la labor de du Coudray. Para ello se valió especialmente del caso del político y aristócrata francés La Fayette, cuyo nacimiento casi milagroso se lo debía a du Coudray. No tardaron en aparecer algunos de los tantos detractores que tenía la matrona. Fue el caso de Alphonse Leroy, un viejo enemigo, que denunció la ignorancia de todas las comadronas y se mofó de las técnicas de du Coudray, que según él “enseñaba a dar a luz con una muñeca”.

Tras una investigación, se constató que la labor de du Coudray había tenido excelentes resultados en todas las provincias que había visitado. No obstante, la sobrina de la matrona no recibió nunca los reconocimientos que solicitaba. Al mismo tiempo, con la época del Terror, las condiciones sanitarias empeoraron a pasos agigantados: se anularon todos los títulos y cualquiera podía decirse a sí mismo responsable de sanidad, el Estado se empobreció y las ayudas para la actividad de las matronas dejaron de procurarse. A pesar de todo, la sobrina de du Coudray consiguió convertirse en la primera directora de un hospital especialmente concebido como maternidad.

¿Conocías a la primera matrona de la historia? ¿Qué opinas de la labor de Madame du Coudray? No dudes en compartir tus sensaciones con nosotros a través de los comentarios o en alguna de nuestras redes sociales. ¡Nos vemos muy pronto!

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