Mundo Yold. Te contamos la extraordinaria trayectoria de una de las primeras reporteras gráficas de la historia

Margaret Bourke-White, la pionera del fotoperiodismo

 

 

Carmen Matas
23 abril, 2021

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Como en casi todos los sectores, también en el mundo de la fotografía, las grandes figuras que resaltan son casi siempre hombres. Muchas mujeres que han ejercido una carrera sobresaliente se han quedado casi en el olvido. Es el caso de Margaret Bourke White, primera fotoperiodista y una de las pocas que cubrió el frente en la Segunda Guerra mundial.

Margaret Bourke-White es la gran pionera del fotoperiodismo del siglo XX. Una de esas mujeres de las que hoy se sabe poco o nada, pero que jugó un papel fundamental en la historia, especialmente en la de los medios de comunicación. Fue la primera mujer corresponsal de guerra y la primera a la que se le permitió trabajar en zonas de combate, durante la Segunda Guerra Mundial. También la primera mujer fotógrafa que trabajó para la conocida revista estadounidense Life.

Como fotógrafa, adquirió cotas de fama inusuales para una mujer en esta profesión durante la primera mitad del siglo XX. Además de sus contribuciones profesionales, su activismo a favor de los más necesitados en todo el mundo la posiciona hoy como una de las primeras periodistas humanitarias.

Hoy poco o nada se sabe de ella, pero jugó un papel fundamental en la historia, especialmente en la de los medios de comunicación.

Cuando Bourke-White se introdujo en el mundo del periodismo en la década de 1920, muy pocas mujeres ejercían la profesión de periodistas. Aunque a partir de los años 20 Estados Unidos vivió una ligera apertura de la mujer al mundo laboral, las pocas mujeres periodistas que existían estaban automáticamente relegadas a las páginas de mujeres y sociedad de los periódicos del país. Con el aumento progresivo de más mujeres a la profesión, a lo largo de las décadas de 1920 y 1930, algunas puertas comenzaron a abrirse para que las mujeres asumieran las tareas que tradicionalmente llevaban a cabo los reporteros y fotógrafos hombres. Margaret Bourke-White no dudo en cruzar esta puerta para convertirse en una figura destacada de la profesión.

Un talento temprano
Bourke-White se aficionó a la fotografía siendo tan solo una niña, gracias a la influencia de su padre. Tras acabar sus estudios de Arte en la universidad, abrió su propio estudio fotográfico en Cleveland. Se especializó en fotografía arquitectónica e industrial, aventurándose sin temor en las grandes plantas de acero, en las que no rondaba ni una sola mujer. Allí realizaba fotografías de los calderos ardientes, el acero fundido y las lluvias de chispas, representando el poder industrial de la nación.

Bourke-White se aficionó a la fotografía siendo tan solo una niña, gracias a la influencia de su padre.

Esta serie de fotografías industriales llamó la atención del poderoso empresario norteamericano Henry Luce, dueño de la revista Time. Así se convertía en la primera fotógrafa de la revista Fortune en 1929. En ese cargo realizó un viaje a la Unión Soviética, en el que realizó la primera serie extensa de fotografías sobre el país: fábricas, granjas, trabajadores, agricultores y, en definitiva, la vida cotidiana en el estado comunista de Stalin cobraban vida por primera vez para los ciudadanos de América, gracias al talento de la fotógrafa.

Tras este éxito, en 1936, Bourke-White se convirtió en una de las primeras personas contratadas como fotógrafa para la revista Life y una de sus fotos aparecía en la portada de la edición inaugural de la famosa publicación. Un hecho que la posicionó en lo más alto del escalafón de una profesión que en ese momento era totalmente dominada por los hombres. Durante sus años en Life, la revista alcanzó un gran prestigio a nivel nacional, en gran parte gracias a las brillantes fotos de Bourke-White.

Fue una de las primeras personas contratadas como fotógrafa para la revista Life y una de sus fotos aparecía en la portada de la edición inaugural de la famosa publicación.

En esa misma época, la fotógrafa conoció al popular novelista Erskine Caldwell, quien se convertiría en su marido más tarde. Juntos decidieron trabajar en la creación de un libro de fotografías, que reflejase la dura realidad de las áreas rurales del sur de Estados Unidos, muy empobrecidas y especialmente afectadas por la Gran Depresión.

El resultado fue You Have Seen Their Faces (Has visto sus rostros), un impactante documento gráfico que reveló las pésimas condiciones sociales y económicas en las que vivían las comunidades del sur de los Estados Unidos. Su trabajo la posicionó también como una figura del compromiso social y político del periodismo gráfico americano.

Corresponsal en la segunda Guerra Mundial
Durante la Segunda Guerra Mundial, Bourke-White se convirtió en una parte fundamental de un grupo de mujeres corresponsales que cubrieron la guerra desde el frente. Su libro They Called It Purple Heart Valley (La llamaron Purple Heart Valley) proporcionó un estudio narrativo y fotográfico excepcional de la guerra en Europa. Tomó fotografías inigualables de soldados y víctimas de la guerra, así como de la destrucción que generó. Se arrastró por el barro y no temía a nada: estuvo presente tanto en los frentes de batalla como las salas de hospital repletas de heridos.

En una de sus misiones más difíciles, Bourke-White acompañó a las tropas estadounidenses en la liberación del campo de concentración de Buchenwald, en 1945. Con retratos de prisioneros hambrientos y cadáveres amontonados unos sobre otros, la fotógrafa documentó algunos de los peores horrores del régimen nazi.

Fue una de las pocas que consiguió ofrecer al resto del mundo una visión sin precedentes del conflicto global y el sufrimiento humano creado por el nazismo y la guerra.

Tomó fotografías inigualables de soldados y víctimas durante la Segunda Guerra Mundial.

Figura del compromiso social
Tras la guerra, Bourke-White siguió centrada en las cuestiones humanitarias y la fotografía de viajes. Cubrió la campaña de no violencia de Gandhi en India y fue la artífice de la foto histórica del dirigente indio con la rueca, poco antes de que le asesinaran.

Durante la era McCarthy, estuvo en el punto de mira de los servicios de inteligencia por su participación en organizaciones que promovían los derechos civiles y políticos. Recibió repetidas críticas por parte del Comité de Actividades Antiamericanas de la Cámara de Representantes, así como de reputados columnistas por su trabajo en You Have Seen Their Faces. Pero nada de esto la frenaba. “Tengo la convicción de que la defensa de las necesidades económicas, así como la libertad de su expresión artística, es necesaria para la lucha de las grandes masas del pueblo estadounidense”, aseguraba en la revista The Nation.

En 1956, Bourke-White desarrolló la enfermedad de Parkinson. Tras el fatídico diagnóstico, se aisló cada vez más y pasó seis años escribiendo su autobiografía, Portrait of Myself (Retrato de mí misma) que se publicó en 1963. Fue un auténtico éxito de ventas. También continuó tomando fotografías y escribiendo hasta su muerte, en 1971.

Poco se sabe de ella, pero no cabe duda de que Margaret Bourke-White, por su talento profesional, su ahínco en el trabajo y sus valores éticos, es hoy por hoy como una de las personalidades más influyentes del siglo XX.

¿Conocías a esta gran fotógrafa? ¿Qué te parece su legado? No dudes en compartir tus sensaciones con nosotros a través de los comentarios o en alguna de nuestras redes sociales. ¡Nos vemos muy pronto!

Comentarios

  1. Beatriz V. dice:

    Que buen articulo
    Necesario para visualizar a las mujeres

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