Mundo Yold. Gente Yold te acerca a la exposición del año

Monet/Boudin, del alumno al maestro

Guillermo Puche
27 junio, 2018

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Va a ser, sin lugar a dudas, la exposición del año. Gente Yold te acerca a la fantástica muestra monográfica que el Museo Thyssen Bornemisza de Madrid dedica al gran pintor impresionista Claude Monet y a su maestro Eugéne Boudin, que reúne un centenar de obras de ambos artistas y se inaugura el 26 de junio.

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza ofrece con Monet/Boudin la primera ocasión de descubrir, a través de una exposición monográfica, la relación entre el gran pintor impresionista Claude Monet y su maestro Eugène Boudin, representante destacado de la pintura al aire libre francesa de mediados del siglo XIX. La exhibición conjunta de su obra persigue no solo arrojar luz sobre el periodo de aprendizaje de Monet, en el cual Boudin jugó un importante papel, sino también sobre la totalidad de sus respectivas carreras y sobre los orígenes mismos del Impresionismo.

Comisariada por Juan Ángel López-Manzanares, conservador del Museo Thyssen, la exposición reúne un centenar de obras de los dos pintores, incluyendo préstamos de museos e instituciones como el Musée d’Orsay de París, la National Gallery de Londres, el Metropolitan de Nueva York, el Museo de Israel en Jerusalén, el Museu Nacional de Belas Artes de Río de Janeiro o el Marunuma Art Park de Japón, así como de colecciones privadas, como la de Pérez Simón.

El Estado ha garantizado 53 obras de esta exposición por un valor de 203 millones de euros.

Simplemente, para que nos demos cuenta de su importancia, el Boletín Oficial del Estado publicó el pasado 17 de mayo una disposición del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte por el que se otorga garantía de Estado a 53 obras de esta exposición por valor de 203,7 millones de euros.

A lo largo de un recorrido cronológico y temático que se articula en ocho capítulos, Monet/Boudin enfatiza los intereses artísticos que compartían ambos artistas, como la atracción por la iconografía de la vida moderna –plasmada en escenas de veraneantes en la playa de Trouville– , por los efectos cambiantes de la luz –que protagonizaron la mayor parte de sus óleos y pasteles– y, finalmente, por la naturaleza semisalvaje de los acantilados de las costas de Bretaña y Normandía.

El primer encuentro entre los dos artistas se produjo en la primavera de 1856, cuando coincidieron en la papelería Gravier, en El Havre. Boudin, que era 16 años mayor, felicitó a Monet por su trabajo como caricaturista, por el que ya comenzaba a destacar, y le animó a seguir estudiando y pintando, invitándole a hacerlo junto a él. Boudin iniciaba entonces su primera obra madura, tras un aprendizaje autodidacta basado en la copia de maestros holandeses del siglo XVII, y realizaba estudios al aire libre, en la tradición del paisajismo de la Escuela de Barbizon.

Pasado un tiempo, el joven Monet aceptó la sugerencia y comenzó a dibujar y pintar con él paisajes al aire libre, convirtiéndose en su discípulo. Monet aprendió a ser fiel a la luz observada y a componer paisajes a partir de dibujos y estudios al óleo. Al cabo de dos años, poseía ya la suficiente destreza para emprender su primer lienzo destinado a ser expuesto al público: Vista cerca de Rouelles (1858), inspirado en el paisaje de los alrededores de El Havre, al igual que Paisaje normando (h. 1857-1858), de Boudin. Ambos presentan especenas equilibradas, algo convencionales en la disposición de los motivos, pero que captan con sabiduría la luminosidad del día, una preocupación constante de Boudin que supo trasladar a su discípulo.

En los años siguientes, como había hecho Boudin, Monet estudió la obra de pintores de la Generación de 1930, como Rousseau o Daubigny. Su partida a París en 1859 pudo haberles alejado, pero los frecuentes viajes a El Havre, la correspondencia que mantuvieron y la producción artística de ambos demuestran que el vínculo se mantuvo, de forma que la inicial relación entre mentor y alumno se fue transformando en admiración y estímulo para ambos.

‘Lo he dicho y lo repito: todo se lo debo a Boudin’, reconoció Monet.

Tras la muerte de Boudin en 1898, Monet formó parte del comité que organizó su exposición póstuma. Años después, al revisar las cartas que había intercambiado con su maestro, se dio cuenta de que Boudin había sido uno de los primeros en reconocer su talento y que le había profesado una admiración constante. En 1920, Monet expresó a su biógrafo, Gustave Geffroy, un reconocimiento ya sin reservas hacia su maestro: Lo he dicho y lo repito: todo se lo debo a Boudin”.

Para conocer el resto de la historia, te invitamos a acercarte al Museo Thyssen-Bornemisza a partir del 26 de junio. No te vas a arrepentir.

Más información:

https://www.museothyssen.org/exposiciones/monetboudin

Exposición Monet/Boudin. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Con el mecenazgo de JTI. Del 26 de junio al 30 de septiembre de 2018.

Derechos de reproducción de las obras cedidos por Museo Thyssen-Bornemisza

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