Yoldilandia. Una escapada al “centro del mundo“
Perpiñán, el destino slow para descubrir en cualquier época del año

La cercanía y facilidad de transporte por coche o en AVE hacen de Perpiñán la escapada perfecta. Además ofrece cultura, gastronomía y muchas más razones por las que visitar esta ciudad y sus alrededores. Dalí la calificaba “el centro del mundo”.
La ciudad de Perpiñán es una localidad tranquila bañada por el sol y una climatología suave a lo largo de todo el año y ofrece, entre otros atractivos, playas, paisajes salvajes donde practicar deportes, abadías románticas o aguas termales para visitar en pareja o familia. Además, cuenta con una gastronomía característica de las regiones mediterráneas donde el vino, las anchoas y otros pescados, así como las frutas y verduras son habituales en las cartas de los mejores chefs. Para completar su atractiva oferta, la región cuenta con monumentos y propuestas culturales entre los que destacan el renovado Museo de Bellas Artes (que abrirá en junio tras tres años de obras) o el Museo de Arte Moderno con obras de Picasso, Dalí o Pollock.
Perpiñán es la capital de la región francesa de Pirineos Orientales y de la comarca del Rosellón y linda al sur con Cataluña y Andorra y bordea la costa Mediterránea y el Golfo de León hasta la Provenza. Ofrece gran diversidad de paisajes ideales, tanto en verano como en invierno. Gracias al amor por la naturaleza que profesan sus habitantes, el turista puede encontrar parques naturales, zonas salvajes y otros enclaves maravillosos en torno a sus ríos, aguas termales, manantiales naturales y canales navegables.

La costa está formada por un conjunto de instalaciones turísticas, balnearios y puertos pesqueros tradicionales, rodeados de espacios vírgenes y protegidos que resultan únicos para deportes como el submarinismo. Además, el litoral ofrece playas fantásticas en las que ondea la bandera azul año tras año con aguas cristalinas sumamente beneficiosas para la salud, lo que resulta una combinación perfecta para las vacaciones de relax o en familia. Por otra parte, combinar cultura y gastronomía es la conjunción perfecta de cualquier destino turístico.
En este sentido, Perpiñán aúna, además de una riqueza gastronómica enriquecida por su patrimonio multicultural, una vasta y fructífera extensión vitivinícola. El visitante podrá disfrutar de más de 200 restaurantes etiquetados con sellos de calidad como Sud de France, Toques Blanches o estrellas Michelin, así como más de 2.000 referencias de vinos. Y para empaparse de la cultura popular no olvide probar su aperitivo estrella: el mítico Byrrh, una especie de Martini elaborado en la cava más grande del mundo (un millón de litros), a base de vino rojo, mistela y quinina en la zona de Rivesaltes -una de las áreas vitivinícolas más antiguas del Rosellón.
La oferta turística es amplia: desde lujosos hoteles como el Riberach, donde puedes dormir en una antigua cava restaurada con un estilo que conjuga perfectamente historia y modernidad, hasta una casa rural en un paraje excepcional. Cualquier opción es buena para perderse en tan bella región y gozar de sus playas, parques naturales o pueblos de montaña.
De su historia multisecular, la ciudad de Perpiñán ha conservado numerosas riquezas, en particular de su edad de oro con el reino de Mallorca. Importantes monumentos ponen de manifiesto este rico pasado, como el Palacio de los Reyes de Mallorca, palacio fortaleza del siglo XIV, el Castillet, emblema de Perpiñán, que fue por turnos castillo, puerta de la ciudad y prisión o también el Campo Santo -el claustro cementerio más grande de Francia-, la Iglesia de los Dominicos o el moderno Teatro del Archipiélago diseñado por Jean Nouvel. Además, el certamen de fotoperiodismo “Visa pour l’image” o el Museo de Arte Moderno en Ceret son otros de los ejemplos por los que acudir a conocer esta tierra que ha hipnotizado a numerosos artistas.
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