Mundo Yold. Los mejores consejos y las más cautas advertencias para una Navidad en paz…

Psicología básica para ser el cuñado perfecto esta Navidad

Inés Almendros
22 diciembre, 2022

Sin casi habernos dado cuenta, ya estamos otra vez en Navidad. Dentro de unas horas volveremos a compartir mesa y mantel con nuestra familia y por supuesto, con nuestros queridos cuñados (y cuñadas). Y ellos con nosotros, porque lo cierto es que ¡todos somos cuñados! Este año te proponemos convertirte en el perfecto cuñado navideño borrando de tu repertorio los más terribles tópicosy adquiriendo el mejor fairplaycuñadil. ¡Ánimo, la Navidad puede ser mejor gracias a ti!

La Navidad: esta fiesta mágica, entrañable e inolvidable, unas veces para bien y otras no tanto. Porque todos sabemos que los encuentros familiares obligados en estos días a veces se convierten en un infierno, que unos sufren en silencio y otros saldan con broncas monumentales. Personajes imprescindibles en estos encuentros anuales son nuestros cuñados, al igual que nosotros lo somos para ellos. Cuñados que -hay que reconocerlo- a veces nos sacan de nuestras casillas con su conversación y “gracejo; su demostración permanente de poderío y ese “y-yo-más”, en el que nosotros acabamos entrando a saco.

Os proponemos convertirnos en los mejores cuñados y cuñadas: empáticos, tolerantes, elegantes, simpáticos.

Pero este año, para variar, queremos hacer un mundo mejor, empezando por nuestra navidad familiar. Para ello, hemos seleccionado las frases y comportamientos más clásicos del verdadero cuñado pelmazo e insufrible, para evitarlas en lo posible. Por el contrario, os proponemos convertirnos en los mejores cuñados y cuñadas: empáticos, tolerantes, elegantes, simpáticos -pero no babosos- y por supuesto, cero metepatas… Cuñados exquisitos y amenos, a los que grandes y pequeños adorarán por su sabiduría, don de gentes y saber estar. Es importante, para mantener este fairplay, en primer lugar, conservar en todo momento el temple, para no entrar a saco ante los ataques de nuestros cuñados rivales. En segundo lugar, saber gestionar con tacto y exquisitez nuestro propio papel como cuñados. Aquí van algunas claves para triunfar:

Es importante, para mantener este fairplay, en primer lugar, conservar en todo momento el temple.

Mostremos paz y amor desde el principio: Estamos en las fechas del amor universal. Por tanto, hay que desterrar desde el principio cualquier tipo de estrés y mal rollismo, antes de entrar por la puerta familiar. Evitemos las clásicas entradas fuertecillas:

-“Hemos tardado en llegar porque había mucho pardillo en la carretera, habría que quitar el carné a más de uno”.

-“¡Hombre Manolo! Hemos reconocido tu coche aparcado fuera, cómo es el mismo que tienes hace veinte años…”.

-“¡María Pilar, estás más gorda, para ti no hay crisis, jo, jo, jo…!”.

-“Pues yo, sin embargo, he aparcado en la puerta, si es que no sabéis buscar”.

-“Tanta prisa que metéis y ni siquiera están los mariscos puestos”.

-“¿Otra vez langostinos? A ver si algún año os estiráis y nos ponéis unos percebes”.

 

Cuidado con el relevo generacional. Lo de ir de graciosete con la muchachada familiar es un tópico de cuñados poco finos, que suelen obtener a cambio reacciones completamente distintas a la esperada. He aquí alguna de estas fórmulas indiscutiblemente zafias, que debemos desterrar a toda costa:

-“Pero sobrino, ¡qué pelos llevas, dile a tu padre que te haga un buen corte!”.

-“Con lo guapita que estás, ¿este año tampoco te echas novio?”.

-“En mis tiempos sí que había música de verdad y no como la Rosalía!”.

-“Los chicos de ahora es que no os gusta nada, teníais que pasar el hambre que pasaron los abuelos”.

-“Es que la juventud de ahora estáis agilipollaos”.

-“Pues a nosotros nos daban una buena colleja y no nos han quedado traumas”.

Nada como las comidas navideñas para hacer demostraciones de nuestros conocimientos y experiencias en la materia gastronómica.

 

Deja tu sabiduría gourmet para tu casa. Nada como las comidas navideñas para hacer demostraciones de nuestros conocimientos y experiencias en la materia gastronómica. Alardes que, sin embargo, pueden provocar pequeñas, pero inolvidables rencillas en el resto de los comensales (especialmente, si venimos de invitados, pero son los anfitriones los que llevan tres días embarrados con el asunto de la cena). He aquí una galería de frases clásicas que te puedes perfectamente ahorrar:

-“Pero, ¿quién ha cortado el jamón? ¡Menudo destrozo!”.

-“Para gambas buenas, las de Denia que nos comimos el otro día… nada que ver con estas… ¿A qué sí, churri?”.

-“El cordero está un poco seco. Mi madre sí que cocina bien el cordero…”.

-“El marisco este me lo vende mi pescadero gallego a mitad de precio, solo que fresco de verdad”.

-“Los mejillones mucho mejor al vapor, que con esta salsa les tapas el sabor”.

Sin olvidarnos del clásico “El año que viene, definitivamente, lo hacemos en mi casa”, del cuñado que jamás invita a su casa por Navidad. 

Un último consejo: tanto si eres el anfitrión, como uno más de los invitados, abstente de utilizar la navidad para realizar ese plato experimental tipo Esfericaciones de cardo virgen en salsa de higaditos con aire de Cabrales, que has visto en Master Chef y limítate a esas entrañables y sencillas comidas de toda la vida, que sabes que satisfarán a toda la familia, y sobre todo a tus cuñados rivales, ahítos de lanzarse a tu cuello.

Tus otros cuñados (y cuñadas) son seres humanos como tú, con sus cosas buenas y malas.

El mejor enólogo cuñado, el que está callado: El vino es otro de los temas estrellas de cualquier cuñado que se precie. Los tenemos desde el clásico vintage sin concesiones que, le pongas lo que le pongas, acabará diciendo: “Este vino no está mal, pero donde se ponga un buen Rioja…“; hasta el que se ha hecho un curso de cata y nos deleitará con un análisis enólogo nivel experto de barrio: “Estamos ante un tinto barrica de roble americano, de quince meses y cosecha artesanal. Esto se nota en el cuerpo robusto y en los matices violáceos, así como en el ligero aroma a cuero, amén del regusto a mostaza, fósforo y melaza…”.

Por ello, si queremos jactarnos de nuestra elegancia y saber estar también a la hora de beber, nuestra recomendación es clara: sobriedad, en todos los sentidos.

Psicología de andar por casa: Finalmente, evitemos que las copas de más nos hagan venirnos demasiado arriba, y acabemos haciendo el cuñado universal, en la peor expresión de la palabra, con estos últimos consejos de psicología de barrio:

La política, ese tema que siempre hay que DESCARTAR en cualquier cena de navidad.

-Lucha para controlar tu morbo y no hagas preguntas sobre los asuntos familiares más escabrosos: tienes todo el año para enterarte de las novedades.

-Algunos tics prohibidísimos: “y yo más”, “ya te lo dije”, “tú lo que tienes que hacer…”, “si yo ya lo sabía”, etc., etc.

Recuerda que la familia es lo más importante, y que tus otros cuñados (y cuñadas) son seres humanos como tú, con sus cosas buenas y malas. Que es una noche para que todos disfrutemos, y que, si lo pasamos todos bien, habremos contribuido a que los nuestros sumen una buena experiencia en su vida.

Y sobre todo, a todos los cuñados del mundo, y al resto de la familia, les deseamos de corazón ¡Feliz Navidad!

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