Mundo Yold. En el centenario del gran autor portugués

Saramago: 100 años del escritor que reveló al Nobel un ideal de democracia

 

Carmen Matas
14 noviembre, 2022

Es el primer y, hasta ahora, único Premio Nobel de Literatura portugués. Pero José Saramago también fue uno de los militantes más activos en la lucha contra el fascismo y en la defensa de una democracia en Portugal. Esta semana se cumplen 100 años de su nacimiento.

Esta semana se celebra el centenario del nacimiento de José Saramago, el prolífico escritor portugués, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1998 con novelas que combinan la experimentación surrealista con una especie de pragmatismo campesino. La Academia Sueca destacó su capacidad para “volver comprensible una realidad huidiza, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía”.

El joven José, cuando solo soñaba con ser escritor

La concesión de este Premio Nobel supuso para Saramago un reconocimiento internacional que le catapultó hasta convertirse en una personalidad de gran trascendencia, más allá de las fronteras de Portugal. Así, Saramago es conocido hoy como un ‘escritor del mundo’, con presencia en múltiples manifestaciones artísticas, más allá de la escritura, como educativas, políticas y sociales, de amplia difusión y variados efectos.

Se trataba de un hombre alto, dominantemente austero y con modales algo secos. “Soy escéptico, reservado, no soy efusivo, no ando sonriendo, abrazando a la gente y tratando de hacer amigos”, decía él mismo. Consiguió un importante reconocimiento internacional por novelas como Baltasar y Blimunda y su Ensayo sobre la ceguera, cuya adaptación al cine en 2008, del director brasileño Fernando Meirelles, fue también todo un éxito. Sus obras acumulan actualmente más de dos millones de copias vendidas.

La concesión del Premio Nobel supuso para Saramago un reconocimiento internacional que le catapultó hasta convertirse en una personalidad de gran trascendencia.

Un escritor tardío
Nacido en 1922 en la ciudad de Azinhaga, cerca de Lisboa, Saramago se crio en la capital portuguesa. Procedente de una familia bastante pobre, nunca pudo terminar la universidad, pero continuó estudiando a tiempo parcial mientras se ganaba la vida como trabajador metalúrgico.

En la entrega del Premio Nobel

Como novelista, Saramago tuvo un desarrollo tardío. A una primera novela, Tierra de pecado, publicada cuando tenía 23 años, siguieron nada menos que 30 años de silencio. “He llegado a la conclusión de que no tenía nada que contar”, dijo el autor sobre esta época. De hecho, se convirtió en escritor a tiempo completo cuando tenía casi 60 años, después de una vida en la que se había dedicado a casi todo: mecánico, administrativo de una agencia de asistencia social, gerente de producción en una imprenta, corrector, traductor y columnista de un periódico.

Durante la presentación de la Cátedra José Saramago de la Universidad de Granada, junto a su inseparable compañera, Pilar del Río (Foto: EFE/Juan Ferreras)

Regresó a la ficción solo después de que la dictadura de cuatro décadas a manos de Antonio Salazar fuera derrocada por un levantamiento militar en 1974. Un año más tarde, un contragolpe derrocó esta revolución liderada por los comunistas de Portugal y Saramago fue despedido como subdirector del diario lisboeta Diário de Noticias. De la noche a la mañana, junto con otros destacados izquierdistas, quedó prácticamente sin empleo. “Ser despedido fue la mejor suerte de mi vida”, dijo en una entrevista en The New York Times Magazine en 2007. “Me hizo detenerme y reflexionar. Fue el nacimiento de mi vida como escritor”.

Sus obras acumulan actualmente más de dos millones de copias vendidas.

Lo cierto es que el reconocimiento de la crítica internacional llegó tarde en en la vida del escritor. Su primer gran éxito fue la divertida historia de amor Baltasar y Blimunda, de 1982. Ambientada en la Portugal del siglo XVIII, retrata las desventuras de tres excéntricos personajes amenazados por la Inquisición. Por un lado, un sacerdote hereje que construye una máquina voladora y, por otro, los dos amantes que lo ayudan: Baltasar, un ex-soldado manco, y Blimunda, una hechicera que tiene visión de rayos X.

Un defensor de la democracia
Pero a parte de por su talento con la escritura, Saramago fue igualmente conocido en vida por su comunismo inquebrantable. En 1998 aseguraba en una entrevista con The Associated Press: “La gente solía decir de mí: ‘Es bueno, pero es comunista’. Ahora dicen: ‘Es comunista, pero es bueno’”.

Con Gabriel García Márquez

La concesión del Nobel llevó a José Saramago a participar en congresos, seminarios, foros y otros grandes eventos, tanto a nivel nacional como internacional, especialmente en España y Sudamérica, en su mayoría de veces acompañado de su esposa, la periodista española Pilar del Río.

La gente solía decir de mí: ‘Es bueno, pero es comunista’. Ahora dicen: ‘Es comunista, pero es bueno’”, aseguraba el autor.

La reflexión sobre su obra, la problemática de la desigualdad, el concepto de democracia y la labor de las instituciones europeas fueron algunos de los muchos temas sobre los que expresó su opinión. Después de todo, él mismo aseguraba que “la misión del escritor, si es que tiene alguna, es no callar”.

José y Pilar vivieron una verdadera historia de amor maduro hasta que la muerte les separó

Saramago llegó incluso a posicionarse a favor de la causa palestina, cuando en 2002 recorrió los Territorios Ocupados Palestinos: “Los judíos que han sido sacrificados en las cámaras de gas quizá se avergonzarían si tuviéramos tiempo de decirles cómo se están portando sus descendientes. Esto que está pasando en Israel contra los palestinos es un crimen contra la humanidad. Los palestinos son víctimas de crímenes cometidos por el gobierno de Israel con el aplauso de su pueblo”, aseguró el escrito.

Pilar del Río presentando una antigua edición en portugués del escritor

¿Censurado?
En 1992 Saramago tuvo un conocido enfrentamiento con el subsecretario de Estado portugués para la Cultura, Antonio Sousa Lara, que provocó que el escritor se trasladara definitivamente a las Islas Canarias, en España, donde viviría hasta el final de sus días.

En el paisaje lunar de Timanfaya, tan querido para él

Sousa Lara había retirado el nombre del escritor de los nominados de Portugal al Premio de Literatura Europea. El subsecretario de Estado aseguraba que la novela de Saramago de 1991, El Evangelio según Jesucristo, en la que Cristo vive con María Magdalena y trata de retractarse de su crucifixión, ofendía profundamente a la Iglesia y a la mayoría del país portugués. Saramago no dudó en acusar al gobierno de censura.

Su silla vacía en el jardín de su casa de Lanzarote

Saramago falleció a los 87 en su casa de la isla de Lanzarote, víctima de un fallo multiorgánico tras una larga enfermedad. No hay dudas de que fue tan vanguardista como tradicionalista. Sus largos bloques de prosa ininterrumpida, carentes de recursos habituales, como los saltos de párrafo y las comillas, resultaban imponentes y modernistas. Al mismo tiempo, su frecuente costumbre de ceder la narración de sus novelas a una especie de “coro de pueblo”, con una deslumbrante sencillez, dotaron a Saramago de ese estilo tan personal y mágico.

¿Conocías la historia de Saramago? ¿Sabías que se cumplen 100 años de su nacimiento?  ¿Cuáles de sus obras has leído? No dudes en compartir tus sensaciones con nosotros a través de los comentarios o en alguna de nuestras redes sociales. ¡Nos vemos muy pronto!

Comentarios

  1. M.Ångeles dice:

    Es mi autor favorito. Estoy terminando de leer El Evangelio según Jesucristo.

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