Mundo Yold. Los humanos no somos los únicos seres vivos que sueñan, muchas otras especies experimentan intensos sueños mientras duermen

Sí, tu gato y tu perro también sueñan

 

 

Inés Almendros
14 noviembre, 2021

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Seguro que más de una vez habrás visto a tu peludo revolverse mientras duerme, y emitir algún gruñido de felicidad; o, al contrario, despertarse asustado, en medio de su sueño. Y es que, confirmado por la ciencia, los animales también sueñan.

A veces los humanos tenemos la manía de creernos únicos en el planeta, pero la realidad es que solo somos uno más entre los numerosísimos distintos seres vivos que habitan en él. Nuestra generosa tierra -a la que tanto maltratamos- es el hogar de más de un millón de especies distintas. Entre ellas, millones de animales que, al igual que nosotros comen, respiran, sienten, descansan… ¡y hasta sueñan!

Aunque quedan muchos interrogantes sobre lo que significa la actividad del sueño en humanos, los científicos también han analizado el sueño en animales. Los estudios realizados en distintas especies muestran que, como nosotros, ellos también sueñan; que su mente mantiene su actividad durante el reposo, y que -como nos sucede a los humanos- esta actividad resulta esencial, tanto para su descanso, como para procesos que influyen en el correcto desarrollo del aprendizaje y su memoria.

La mente de muchos animales mantiene su actividad durante el reposo, y como nos sucede a los humanos esta actividad resulta esencial.

Seguro que lo has visto alguna vez
Esta aclaración científica no es nada que nos sorprenda a quienes tenemos la suerte de vivir con algún peludo: seguro que todos nosotros hemos visto a nuestros perros o gatos gruñir o hacer ruidos mientras duermen; incluso moverse y hasta roncar, o despertarse de repente, como si tuvieran una pesadilla.

Los animales, al igual que las personas, necesitan dormir para descansar, y esto incluye a los mamíferos, a los insectos o a los peces, aunque la forma de reposo es diferente en cada especie. Cada animal tiene necesidades distintas; por ejemplo, un perro adulto puede llegar a dormir hasta doce horas, y si son cachorros o abuelos aún dormirán más. Los gatos necesitan todavía más tiempo de reposo: como media, un felino dormirá entre 12 y 16 horas diarias, repartidas en distintos momentos. Y durante este tiempo, normalmente soñarán. Además, durante el sueño, los gatos mantienen activos parte de sus recursos vitales, como el olfato o el oído. El neurólogo Adrian Morrison, autor de numerosos estudios sobre el sueño en animales, afirma que cuando los gatos mueven su cabeza mientras duermen, posiblemente están soñando con que persiguen algo, al igual que cuando juegan o cazan; perseguir a otros seres vivos a través de la caza es seguramente la actividad instintiva más básica de cualquier felino, y por ello siguen soñando con ella.

Cada animal tiene necesidades distintas; por ejemplo, un perro adulto puede llegar a dormir hasta doce horas. Los gatos necesitan todavía más tiempo de reposo.

Stanley Coren

Por su parte, el doctor Stanley Coren, de la Universidad de Columbia Británica, autor del libro La inteligencia de los perros, ha hablado sobre lo sencillo que resulta hacer el seguimiento de los sueños caninos. Normalmente, sobre los veinte minutos después de que hayan empezado a dormir, podemos advertir que nuestro perro muestra ligeros movimientos en los párpados, y seguramente, también, algún pequeño espasmo muscular.

Su respiración también se torna algo irregular. Esto significa que se encuentra en la fase de sueño REM, y que empieza a soñar. Los movimientos de sus párpados son movimientos oculares, que se producen porque vislumbra sus sueños como si fueran imágenes. Muy posiblemente, nuestro perro percibe, a través de sus sueños, imágenes de su vida habitual: correr, pasear, perseguir un pájaro, jugar con otros canes…

Otros muchos estudios igualmente revelan procesos realmente complejos en los sueños animales. En las pruebas llevadas a cabo en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en 2007, se mostraba como las ratas de laboratorio, que por la mañana habían recorrido una serie de laberintos, por la noche seguían soñando con los mismos. Al dormir, el cerebro de los roedores mantenían una actividad neuronal similar a cuando estaban despiertos, soñando  que seguían deambulando por el laberinto, actividad que habían realizado por la mañana.

Especialmente sorprendente es también la forma de dormir de los delfines; distintos estudios han mostrado que estos cetáceos duermen con solo la mitad de su cerebro, mientras que mantienen alerta la otra mitad para seguir respirando. De esa forma, pueden descansar la mitad de su hemisferio, mientras que con la otra se aseguran la supervivencia. Otro estudio realizado en 2012 por el Centro Nacional Francés de Investigaciones Científicas revelaba también que los delfines emiten sonidos a imitación de los ruidos que habían escuchado pocas horas antes, un singular ejercicio de ejercitación de la memoria que les caracteriza.

Nuestra mente sigue siendo una gran desconocida, y la de nuestros peludos también lo es: ellos también sienten, ellos también sueñan. Ojalá que sus sueños sean siempre felices.

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