Mundo Yold. Recordando una de las más famosas discotecas, sus días de éxito y estrellato

Studio 54: el templo sagrado de la diversión en los setenta

 

 

 

Inés Almendros
16 marzo, 2020

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En las noches de Nueva York, dentro de sus fantásticas salas se reunían las celebrities internacionales más famosas del planeta. Por allí pasaron las mayores estrellas del cine, de la cultura o del rock and roll. No solo fue un lugar de moda, sino un espacio que ayudó a transformar el mundo. Hablamos, claro, de Studio 54.

Su nombre procedía de su ubicación: situada en la calle Oeste 54, en Manhattan, en pleno corazón de Nueva York. La discoteca fue creada por Steve Rubell y Ian Schrager, dos jóvenes de clase alta y una agenda bien repleta de nombres famosos, con la intención de crear la sala más divertida y cool de la ciudad.

Los propietarios con algunos famosos en la cabina del DJ

Antes, el céntrico local había servido para otros muchos usos. Construido en 1927, había albergado una ópera, un teatro de variedades, un restaurante y un estudio de radio y televisión, hasta que Rubell y Schrager se fijaron en aquel lugar. Eran los años sesenta, la época dorada de la música disco; una era de inusitada apertura sexual. Aunque, debido a su ubicación no parecía el mejor sitio para reunir a la jet (se trataba de una de las zonas más peligrosas del centro neoyorquino), el proyecto fue un éxito desde el principio.

Un local que forma ya parte de la cultura pop y que, con los años, ha sido finalmente reconocido por haber contribuido a la apertura y tolerancia de la época.

Los jóvenes propietarios con Andy Warhol y Brooke Shields

Los jóvenes empresarios tenían experiencia en el sector, se habían asociado años antes y habían triunfado en otros negocios de hostelería y clubs nocturnos. Además de dinero e imaginación, iban sobrados de buenas relaciones sociales. Con una agenda privilegiada, se las apañaron para que el propio Andy Warhol -que sería una presencia continuada en el club- acudiera a la inauguración. Era el 26 de abril de 1977. Se dice que hasta Warren Beauty se quedó sin poder entrar aquella noche.

Eran famosas las fiestas salvajes con famosos como Divine y Grace Jones

Rubell -que era abiertamente homosexual- le dio un impulso marcadamente aperturista y rompedor al local, en cuyas fiestas salvajes coincidían a la par estrellas de la música como los Rolling Stones, John Lennon o David Bowie; de la cultura, como Dalí, Truman Capote o Warhol; de la moda, como Valentino, Yves Saint Laurent o Clalvin Klein; del show business como Michael Jackson, John TravoltaFrank Sinatra; de los negocios, como el joven Donald Trump y su esposa Ivana. Todo el que era alguien en Nueva York estaba obligado a dejarse ver por allí.

El público se amontonaba en la puerta intentando ser elegido para entrar

Una de las polémicas circunstancias de la sala es que no todo el mundo podía acceder, por mucho que quisiera pagar por ello. Eran los porteros de Studio 54 quienes seleccionaban a dedo al público que se amontonaba normalmente en la puerta. El propio Rubell solía acudir a la entrada a escoger personalmente a los privilegiados que podían entrar, que normalmente eran los más guapos, sexys, extravagantes o modernos.

La guapísima Cher tampoco faltaba

Los empresarios supieron gestionar muy bien su privilegiada red de contactos, favoreciendo la presencia de famosos a los que ofrecían espectaculares fiestas sumamente amenizadas con alcohol y drogas. La presencia de estos famosos a la vez atraía a miles de personas que se arremolinaban alrededor de la puerta, intentando ser los elegidos en esa noche. Entre 1977 y 1981 -fecha de su primer cierre- el club estaba siempre lleno; solo en el primer año sus propietarios ganaron varios millones de dólares.

El exceso de éxito y la imprudencia de sus jóvenes propietarios aceleraron el primer cierre de la sala.

Jane Fonda, con Michael Jackson y los Village People

El final de los días dorados
Sin embargo, el exceso de éxito y la imprudencia de sus jóvenes propietarios aceleraron el primer cierre de la sala, justo cuando se encontraba en pleno apogeo. En 1979 Rubell realizó unas declaraciones en las que se jactaba de la gran cantidad de dinero que su socio y él ganaban con el club: Sólo la mafia tiene un negocio mejor que el nuestro”, fueron sus torpes palabras, en un momento en que además, por otros asuntos, empezaban a estar en el foco de las autoridades.

Los dos propietarios del local

A partir de ahí, comenzó el calvario para ellos: Rubell acusó a un miembro del Gobierno del entonces Presidente Jimmy Carter, de haber consumido coca en el local, y la cosa empeoró. Tras varias investigaciones e inspecciones a la sala, durante las cuales se encontraron drogas y dinero ocultos, en 1980 se emitió la orden de clausura. Pero sus dueños lo hicieron a lo grande, con una fiesta final a la que acudieron Richard Gere, Diana RossRyan O’ NealJack NicholsonSylvester Stallone, entre otros muchos.

La primera vida de Studio 54 había durado tan solo tres años, pero eso sí: años intensísimos y dorados, durante los cuales la discoteca se había hecho famosa en todo el mundo.

Lizza Minelli, Andy Warhol y Bianca Jagger

Tras la marcha de Rubell y Schrager la sala pasó a manos de otro empresario de la noche, Mark Fleischman, que la reabrió con el mismo nombre. Eran los años ochenta, y la discoteca continuó con espectaculares actuaciones de los grandes de la época, como Madonna.

Steve-Rubell y Farah Fawcett

Pero años después, en 1986, cuando finalizó el periodo de contrato de alquiler, volvió a cerrar las puertas. Desde entonces, el club ha cerrado y abierto en distintas ocasiones y ha pasado por distintos propietarios y usos, hasta que al final de los años 90 comenzó a ser utilizado como el teatro y sala de baile que hoy en día sigue abierto.

En la pista de baile

Tras el cierre del local ambos fueron detenidos por cargos como evasión de impuestos.

Respecto a los creadores del mítico Studio 54, tuvieron un destino muy desigual. Tras el cierre del local ambos fueron detenidos por cargos como evasión de impuestos, entre otros, y pasaron cerca de un año en prisión; salieron a principios de 1981, después de colaborar con la policía y siguieron trabajando juntos y por separado, en el sector de la hostelería. Pero en 1985 Rubell falleció tras haber contraído SIDA y por otras complicaciones. Por el contrario, Schrager continuó su exitosa carrera en el sector de los hoteles, y actualmente es uno de los magnates más poderosos de los Estados Unidos. Tiene tres hijos de dos matrimonios .

En una de las actuaciones

La historia del famoso club ya forma parte de la cultura popular del siglo XX, y ha sido evocada en numerosas ocasiones, como en la película homónima, Studio 54 o en el documental del mismo nombre estrenado en el 2018, en el que el propio Schrager participa dando su versión de la historia. Atrás quedaron aquellas noches de alcohol, sexo, música y diversión a raudales, con las mayores celebrities del firmamento. Un local que forma ya parte de la cultura pop y que, con los años, ha sido finalmente reconocido por haber contribuido a la apertura y tolerancia de la época. Todo un mito.

 

 

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